Julieta Bilik
08/04/2014 18:47

En Carta a un padre (2013), Edgardo Cozarinsky emprende un viaje a Entre Ríos para indagar en sus orígenes. “Su pasado es sólo una pregunta”, así se refiere en off la voz del director, que también es un reconocido escritor, al motivo por el cual se embarca en esa travesía a través del tiempo para conocer más sobre su padre, quien murió cuando él tenía 20 años.

Carta a un padre

(2013)

Omnipresente a lo largo de toda la película, la mirada autoral y el punto de vista de Cozarinsky son los que guían la narración. Y lo hacen fundamentalmente a través de tres elementos: su voz -mediante un relato en off claro y conmovedor-, sus manos -que muestran las fotos antiguas y los documentos que ayudan a reconstruir el pasado- y sus ojos -que a través de la cámara encuadran paisajes conmovedores-. Todo eso, sumado a la música del Chango Spasiuk hacen de Carta a un padre una película con una poética exquisita y precisa.

A pesar del pasado inconcluso, el documental demostrará que solo el hecho de plantearle preguntas es sanador y revelador. Apelando al ejercicio de la reconstrucción histórica, Cozarinsky retrata a través de la vida de su padre, la historia de la inmigración judía de fines del siglo XIX que llegó a Entre Ríos en busca de nuevos horizontes. Entonces, Carta a un padre también es la historia de un pueblo exiliado.

Para mirar, para escuchar, para entender, para dejarse llevar por las hipnóticas palabras de Cozarinsky en este viaje espacio temporal a Entre Ríos y también al pasado; lleno de preguntas, repleto de poesía.

8.0

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