Emiliano Basile
10/07/2012 13:32

La realización del primer reality show de la historia de la televisión llamado An American Family es la premisa de esta película de los responsables de American Splendor (2003) y producido por HBO Films. Cinema Verite (2011), título del film, se basa en las repercusiones que tuvo en la real familia Loud, el fenómeno mediático de la década del ‘70.

Cinema Verite

(2011)

El productor televisivo Craig Gilbert (James Gandolfini) se presenta como un cineasta visionario que quiere revolucionar la televisión. Para tal fin propone a los ejecutivos de la señal PBS penetrar en los hogares americanos filmando la vida de una familia real americana en crisis. La familia Loud verá quebrada su aparente normalidad por el acoso constante de las cámaras y la exposición mediática que buscará sacar sus trapitos al sol.

El padre de familia Bill Loud (Tim Robbins), abusa de sus reiterados viajes de negocios y esconde más de un affaire, la madre de familia Pat Loud (Diane Lane) vive con angustia sabiéndose una mantenida sin objetivos personales y sin sentirse contenida por su marido. Su hijo Lance (Thomas Dekker) es un homosexual declarado que busca ser artista (algo novedoso para la época), su otro hijo e hijas deambulan entre la adolescencia y la búsqueda de un futuro prometedor. Lo que parece una familia clásica norteamericana será develado como una familia disfuncional moderna ante las cámaras de TV.

Los directores Shari Springer Berman y Robert Pulcini eligen centrarse en los problemas familiares de los Loud por sobre las repercusiones del fenómeno televisivo. Esta opción convierte al film en un melodrama y termina por utilizar los mismos mecanismos que el reality show: inmiscuirse en la intimidad de una familia para alimentarse de sus conflictos, dejando de lado así los motivos que originaron un programa de tales características como, por ejemplo, el convulsionado contexto social americano de 1971.

Cinema Verite utiliza el tema de la pérdida de valores sociales como parte de una falta de ética ciudadana o de una moral puertas adentro. Por ello el melodrama como género es el que mejor le sienta para representar el conflicto de cada uno de los personajes que deambula sus crisis entre lo público y lo privado, lo real y lo representado. Hecho que explica que el relato comience con la familia verdadera y pase en paralelo a los actores que los representan en el film, o que la imagen de la televisión como ventana a la privacidad sea una constante empleada por los directores.

Desde este punto de vista, la película muestra al productor televisivo como un tipo absolutamente manipulador e insaciable en sus ambiciones de obtener éxito sin importar el límite que atraviese. Una invasión a la privacidad mostrada desde una moral capitalista –los límites de la propiedad privada- más que desde las consecuencias sociales producidas en pos del entretenimiento.

6.0

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