Benjamín Harguindey
24/10/2011 17:46

El escritor de ciencia ficción Brian Aldiss alguna vez le criticó a su colega John Wyndham sus “catástrofes cómodas”. Allí, los personajes no temen el apocalipsis, ya que un aura metatextual les protege hasta el final por ser los protagonistas. Se podría decir lo mismo del film clásico, en el que la fama del actor es garante de su importancia y, por extensión, su supervivencia.

Contagio

(2011)

Steven Soderbergh remata esta falencia estructural en Contagio (Contagion, 2011), en la que un elenco estelar de oscarizados se enfrenta a una pandemia global cuya disipación se cronometra en días y millones de muertes. Los personajes incluyen una parejita suburbana (Matt Damon y Gwyneth Paltrow), un renombrado científico (Laurence Fishburne), un deificado blogger (Jude Law) y dos epidemólogas de trinchera (Kate Winslet y Marion Cotillard). La tensa premisa del film es que cualquiera puede enfermarse y morir en cualquier momento.

Las subtramas de los personajes se interconectan, cartografiando la evolución de la enfermedad y los esfuerzos de unos pocos para analizarla, contenerla y curarla. El esquema recuerda al de Traffic (2000), también de Soderbergh, en la que una red de tramas interconectadas por la droga creaba un pintoresco mosaico de un mundo sumido en caos, mientras sus personajes relevaban historias fragmentadas “al nivel de nuestros ojos”.

Contagio se hace del mismo procedimiento y lo estetiza hiperrealistamente. Jamás recae en el tibio efectismo de lo espectacular o el despliegue banal de efectos especiales. Thriller viral redolente del H1N1, la crónica de lo que parece ser la extinción del hombre se desenvuelve metódica y fríamente, haciendo hincapié en las numerosas fases de deducción científica, prueba y error, y los gajes políticos y burócratas que parecen impedimentar la salvación de la humanidad. Mientras tanto, la paranoia colectiva pone en cuestión cuán civilizada es la arquitectura social sobre la que nos montamos día a día.

El film posee dos debilidades comunes al género: en primer lugar, ciertas líneas narrativas no terminan de encajar del todo en el orden mayor del film, ya sea porque no son lo suficientemente interesantes o relevantes a la trama principal. En segunda instancia, Soderbergh clausura su film con un improbable final que contrasta con el tono primordial de la película. Su lenguaje episódico busca delinear un fenómeno omni-catastrófico a partir de selectas “porciones de vida”. Entonces, ¿cómo plantear un final creíble a una historia sin inicio ni medio? Ver Traffic.

Contagio se presenta como un thriller efectivo y original, listo para capturar la atención del público, capitalizar sobre la reciente fobia colectiva al virus pandémico y dejar una o dos observaciones agudas sobre una realidad actual llena de paranoia y recelo.

6.0

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