2009-07-18

Terror en Pinamar

Visitante de Invierno

La ópera prima de Sergio Esquenazi tiene todos los cliches que el genero necesita. Ariel Lamberti (Santiago Pedrero) es un joven de unos 20 años con algunos problemitas psicológicos que por recomendación médica se instala en el invierno de Pinamar, junto a su madre (Sandra Ballesteros) y su hermana, ciudad en la que empiezan a suceder algunas cositas raras como la desaparición de niños que ingresan a una casa y nunca salen. A partir de esta premisa el suspenso y el terror comienzan  a apropiarse del filme. El director logra impregnarle todo lo que una producción de esta magnitud necesita, terror psicológico, mucho suspenso y algo de sangre. La película que costó más de un millón de dólares no escatima en efectos especiales y en post-producción visual a la hora de sembrar el terror. El principal defecto del film es un guión que deja varias puertas abiertas a la hora de construir los personajes y de cerrar algunas historias que no quedan del todo claras. Patologías confusas, orígenes extraños y finales inconclusos vuelcan la trama hacia un extraño desorden involuntario. En Visitante de invierno hay garra. Hay ganas de hacer las cosas bien. De convertir al genero de terror en algo masivo también en la Argentina (es el genero que mundialmente mas ha crecido, las dos películas españolas mas taquilleras del  año pasado fueron de terror: El orfanato y Rec) y no esta mal que así sea, sobre todo cuando el producto mas allá de algunos desaciertos vale la pena a la hora de pagar una entrada al cine ¿O no?.
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