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Crítica de “Observados”: Dakota Fanning y el punto de no retorno de Shyamalan

Dirigida y escrita por Ishana Shyamalan, hija del director de “Sexto sentido”, la película se basa en la novela de A. M. Shine.

jueves 06 de junio de 2024

Observados (The Watchers, 2024) sigue los tópicos del maestro del suspenso M. Night Shyamalan, quien oficia de productor de esta historia escrita y dirigida por su hija Ishana. El lugar de encierro, el elemento fantástico y el giro final de la trama son recursos del género vinculados al famoso apellido.

La historia sigue a Mina (Dakota Fanning), una joven perturbada por la muerte de su madre que trabaja en una tienda de mascotas en Irlanda. Un día, es enviada a entregar un loro a un cliente y, para ello, debe atravesar un bosque maldito. Su auto se descompone y queda varado en el lugar, rodeado de carteles de “no retorno”. Allí conoce a un grupo de personas que se ocultan en una casilla con un ventanal espejado donde son observados por las noches por extrañas criaturas a las que ellos no pueden ver.

La película establece la idea del doble monstruoso de forma literal. El doble (doppelgänger) se desarrolla en esta trama de criaturas siniestras que acechan por la noche. Mina queda atrapada en el bosque junto a tres personas (interpretadas por Georgina Campbell, Oliver Finnegan y Olwen Fouere), tratando de encontrar una salida. La misma situación de encierro se ve en las últimas películas dirigidas por Shyamalan padre, ya sea en una playa (Viejos) o en una cabaña (Llaman a la puerta).

El elemento fantástico proviene de las mitológicas criaturas, cuya procedencia data de tiempos inmemoriales y que obliga al grupo humano a seguir ciertas reglas estrictamente para no morir. Y, por supuesto, el giro argumental al final es un clásico desde Sexto sentido (The Sixth Sense, 1999) hasta esta parte.

Observados funciona por sus efectos sonoros y visuales, que generan un clima inquietante. Su punto débil es el guion, que fuerza la situación de encierro hasta un punto de no retorno en la credibilidad del espectador. En ciertos momentos, cuesta creer algunas resoluciones de la trama, a pesar del código fantástico establecido. Esto tiene que ver con la mostración y ocultamiento de las criaturas, un recurso que al principio funciona perfectamente pero que hacia el final puede dilapidar el suspenso construido. Esto ya le había ocurrido a Shyamalan padre en Señales (Signs, 2002).

Ishana Shyamalan hace una película correcta y efectiva en sus propios términos. Sin embargo, no tiene la imaginación visual de su padre en la concepción de la puesta en escena y resolución de situaciones. Algo que el maestro deberá enseñar a su discípula.

6.0
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