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Crítica de "La Primera Profecía": una franquicia que no logra despegar

La precuela del film original narra los eventos anteriores al nacimiento de Damien con más similitudes a "El bebé de Rosemary" que al clásico protagonizado por Gregory Peck.

viernes 12 de julio de 2024

La trama comienza con la llegada de Margaret (Nell Tiger Free, de la serie Servant), una joven monja, a un convento en la Italia de los años sesenta. Mientras experimenta alucinaciones, establece vínculos con sus compañeras y percibe extraños comportamientos que sus superiores, comandados por la hermana Silvia (Sonia Braga) y el Cardenal Lawrence (Bill Nighy), tienen con una monja llamada Carlita (Nicole Sorace). En la primera parte de la película, la historia comparte similitudes con Suspiria (1977) de Darío Argento o su remake de 2018, ya que el convento se asemeja más a una escuela preparatoria que a un internado del siglo pasado. La inexperiencia de la protagonista la lleva a desconfiar de unos y a entablar amistades con otros, llegando incluso a salir a bailar, conocer a un chico y emborracharse. Nadie sabe por qué la chica sigue intentando ser monja.

La segunda parte adquiere características de El bebé de Rosemary (Rosemary's Baby, 1968) de Roman Polanski, ya que la película dirigida por Arkasha Stevenson presenta los hechos como parte de una conspiración de una secta religiosa. Toda la iconografía católica se distorsiona para generar momentos de terror y llevar a la protagonista a caer en la trampa. A diferencia de La Profecía (The Omen, 1976) de Richard Donner, no hay un Satanás manipulando los eventos desde el más allá, sino más bien sacerdotes y monjas sirviendo al mal y confundiendo a la protagonista. Las diferencias con la película original son tantas que al final la película debe explicar la conexión de la trama mediante imágenes y la conocida banda sonora.

A pesar de esto, La Primera Profecía (The First Omen, 2024) es una película macabra y repleta de imágenes terroríficas, en sintonía con el cine de terror contemporáneo. Sin embargo, abusa de estos recursos y carece de sutileza en la representación del demonio. Mientras que la película de 1976 dejaba los crímenes como una serie de accidentes casuales que desafiaban la creencia del protagonista, aquí todo es explícito, desde el brazo monstruoso del demonio hasta el chacal con sus cuernos y la chica poseída con palpitaciones.

Dos secuelas, un remake y ahora esta precuela han intentado continuar la historia descrita en la producción de 1976 sin mucho éxito. Tal vez sea hora de explorar otros enfoques o prestar atención a lo que hizo funcionar a la película original. O de lo contrario, tendremos que pensar que el Diablo está metiendo la cola para que fallen adrede.

5.0
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