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Crítica de “Transformers: El despertar de las bestias”, la última entrega de la explosiva saga de Michael Bay

El director de las primeras cinco películas de la saga vuelve como productor, junto con Steven Spielberg, para seguir expandiendo el universo de Hasbro.

domingo 26 de mayo de 2024

Cuando una saga cuenta con robots gigantes con una inexplicable fijación por los autos deportivos y los camiones, aliens que constantemente quieren dominar el planeta, dinosaurios cibernéticos de otros mundos, un puñado de agencias gubernamentales secretas que nadie conoce, personajes llevados adelante por actores con un peligroso temperamento y una psiquis un tanto frágil y John Turturro sin pantalones, uno se pregunta: ¿Que sigue? ¿Cómo se continúa una saga más conocida por sus múltiples explosiones y sus ridículas justificaciones que por su narrativa?

Transformers: El despertar de las bestias (Transformers: Rise of the Beasts, 2023) amplia el número de criaturas que no sabiamos que existian y que extrañamente nadie nunca ve, sumando a los “Maximals”, personajes de una antigua serie animada canadiense llamada Beast Wars estrenada en el año 1996, un puñado de animales cuyo mundo fue atacado por una entidad espacial, también robótica, que devora mundos e hizo que tuvieran que recluirse en la tierra. Nuestros queridos Autobots, liderados nuevamente por Optimus Prime, el transformer al que más le gusta decir su nombre en voz alta, reclutan a los Maximals para intentar acabar con la nueva amenaza que quiere utilizar la energía de la tierra para alimentar a una versión Hasbro de Galactus (Marvel comics, #48 de Fantastic Four, 1966)

Dirigida por Steven Caple Jr., director de Creed II (2018), el film intenta renovar el universo de la saga trayendo nuevos personajes, tanto humanos como transformers, y también nuevos enemigos. Como puntos altos, si es que los tiene, podemos destacar un mayor desarrollo de los personajes. Este esfuerzo se ve diezmado por un guión simplón y una amplia gama de chistes básicos. Si había algo que no podía faltar en este estilo de películas era la espectacularidad de la cinematografía, inundando de explosiones la entera duración de la cinta. También esto sufrió el pasar del tiempo, con una disminución de la calidad de las mismas, dejando en evidencia el desesperado intento de mantener la franquicia a flote.

Para el final de la película, los productores necesitaban un salvavidas y lo resolvieron dejando un pseudo plan a futuro: Se viene un nuevo universo cinematográfico de Hasbro.

4.0
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