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Crítica de "Mi padre y yo": Pablo Torre y un emotivo homenaje a Leopoldo Torre Nilsson

"Mi padre y yo" (2024), dirigida por Pablo Torre, es un tributo conmovedor a la vida y legado de su padre, Leopoldo Torre Nilsson, en el centenario de su nacimiento. Torre nos sumerge en una exploración tanto artística como personal de la figura de su progenitor, destacando no solo sus logros cinematográficos sino también su humanidad.

Crítica de "Mi padre y yo": Pablo Torre y un emotivo homenaje a Leopoldo Torre Nilsson
martes 21 de mayo de 2024

Babsy, como lo llamaban cariñosamente sus allegados, dirigió una treintena de largometrajes a lo largo de su prolífica carrera, entre los que destacan La casa del ángel (1957), Los siete locos (1973) y Boquitas pintadas (1974). Sus películas no solo fueron reconocidas y premiadas en los festivales de cine más prestigiosos del mundo, sino que también generaron ingresos significativos, consolidando su éxito tanto artístico como comercial.

Además de su propia obra, desempeñó un papel crucial como productor, apoyando y promoviendo a toda una generación de cineastas. Su visión única y personal del arte dejó una huella imborrable en la industria audiovisual argentina, influyendo en el desarrollo y la evolución del cine en el país. Su legado perdura como un testimonio del poder del cine para reflejar y criticar la sociedad, y su impacto sigue resonando en el panorama cultural argentino.

Sin embargo, la vida de Torre Nilsson estuvo marcada por la adversidad. En 1977, su última película, Piedra libre, fue censurada por el gobierno militar, un golpe devastador que no solo afectó su carrera sino también su espíritu. Falleció a los cincuenta y cuatro años, en una situación de extrema pobreza, exiliado en su propio país y privado de los recursos que su talento había generado.

Mi padre y yo no solo ofrece un vistazo a los momentos más destacados de la carrera de Leopoldo Torre Nilsson, sino que también nos brinda una visión íntima de su vida familiar, explorando cómo sus experiencias personales influenciaron su trabajo. Los fragmentos de sus películas más importantes se entrelazan hábilmente con recuerdos compartidos por su hijo menor y colaborador, lo que crea una narrativa rica en nostalgia y reflexión.

Pablo Torre logra capturar la esencia de su padre tanto como artista como ser humano, mostrando su habilidad para trascender las barreras del cine y tocar el corazón del público. A través de imágenes cuidadosamente seleccionadas y una narrativa hábilmente construida, Mi padre y yo ofrece un retrato honesto de un hombre cuya contribución al mundo del cine sigue siendo relevante hasta el día de hoy.

Mi padre y yo no solo ilumina los desafíos y las luchas que enfrentó Leopoldo Torre Nilsson, incluida la censura, sino que también es un homenaje emotivo a un gran director de cine. La película es un recordatorio de la importancia del legado familiar y del impacto duradero del arte en nuestras vidas, destacando cómo las experiencias personales y profesionales de una figura influyente pueden dejar una huella profunda en las generaciones futuras.

6.0
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