Salas

Crítica de "Ciudad Oculta": Francisco Bouzas entre los fantasmas y la murga

El director de "Los Locos No Se Ocultan" (2015) y "La Cuarta Dimensión" (2018) nos presenta una fábula fantástica sobre el poder de la murga en un barrio popular.

jueves 16 de mayo de 2024

"La murga es libertad, la murga es caos", así comienza el texto que marca la dicotomía de esta danza popular: un motivo de encuentro, celebración y evocación para unos, y un descontrol para otros. La película se centra en un grupo de jóvenes de un barrio popular que se dedica al ritual del carnaval. Debido a su condición social, son estigmatizados y acosados por la fuerza policial, personificada en "Gatillo", un oscuro y abusivo policía de la zona.

Cuando el futbolista Ike Dosantos es asesinado, su fantasma continúa frecuentando las calles del barrio y es avistado por su amigo Jonás, quien debe resolver asuntos pendientes a través de él. Con este elemento fantástico, ya presente en su anterior película, Bouzas explora hábitos y creencias del barrio popular que distan del pensamiento racional. Su poder mítico abre un portal a la dimensión de los muertos, donde las injusticias sociales de la realidad encuentran eco.

La murga, ya retratada en el documental Los Locos No Se Ocultan, del cual se incluyen imágenes, emerge en toda su dimensión social: una expresión de pertenencia, un ritual dionisíaco que exorciza demonios y un lenguaje artístico expresivo y liberador. En este sentido, la película va más allá del mero retrato descrito en 2015, profundizando en el pensamiento mágico que convoca y transporta a una realidad paralela, donde la convivencia entre vivos y muertos encuentra armonía.

Se destaca el trabajo expresivo en la edición de sonido a cargo de Hernan Higa, que crea una atmósfera de ensoñación y fusiona universos de manera fluida, mientras que la música de la murga marca el ritmo de situaciones precisas. Las actuaciones, dinámicas, invitan al espectador a adentrarse en el universo paralelo propuesto por la película. Bailes, máscaras y colores funcionan simbólica y poéticamente en esta alegórica producción.

Producida junto a Pensar con las Manos, la película aborda una problemática candente en la sociedad contemporánea a través del cristal de la fantasía. Francisco Bouzas se une a un punto de vista esquivo para la mayoría de los cineastas contemporáneos y, junto a realizadores de la talla de César González o José Celestino Campusano, reflexiona sobre condiciones sociales, creencias populares y violencia institucional.

7.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS