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Crítica de "Babylon", los excesos y el desborde de Hollywood por el controvertido Damien Chazelle

“Babylon” (2022), la más reciente película del ya convertido en director de culto Damien Chazelle, se ambienta en el Hollywood de la década de los años veinte del siglo pasado, en la transición del cine silente al sonoro. La película está inspirada, remotamente, en el famoso libro de Kenneth Anger, “Hollywood Babylon”, publicado en 1959 y que resulta un catálogo morboso y sórdido sobre los grandes escándalos de la Meca del Cine clásico.

domingo 22 de enero de 2023

La trama está centrada en tres personajes principalmente. El mexicano Manny Torres (Diego Calva), un joven que busca el sueño americano y que se incorpora como ayudante en los sets cinematográficos, en un principio de la mano del actor Jack Conrad (Brad Pitt), una estrella madura que recuerda a Errol Flynn o Douglas Fairbanks. La tercera protagonista es Nellie LaRoy (Margot Robbie), una aspirante a actriz que comienza su camino ascendente hasta alcanzar la cumbre y, luego, la decadencia implacable tras el estreno en 1927 de El cantante de Jazz, film que inaugura la llegada del sonido al cine. En ese sentido, es reconocible la conexión entre el personaje de Robbie y la actriz Clara Bow.

El guion y la película están confeccionados con varias viñetas que narran, frecuentemente con humor ácido y corrosivo, el interior del mundo del cine: las fiestas orgiásticas de los años veintes; las vicisitudes absurdas y demenciales que se viven en el interior de un set cinematográfico, así como la tremenda transformación de la industria que supone la llegada del sonido, con un guiño a clásicos como Cantando bajo la lluvia (1952). Los tres personajes son el hilo conductor de la trama, cuyos caminos se entrecruzan aunque cada uno posee su propio arco dramático y experimentan por separado la gloria y la crueldad de la llamada Fábrica de Sueños y su maquinaria caníbal.

Babylon retrata ese mundo habitado por la exótica y salvaje fauna del viejo Hollywood, donde aparecen especímenes reconocibles (a veces con otros nombres), como el cómico de trágico destino Fatty Arbuckle, el productor Irving Thalberg o la feroz periodista Louella Parsons, quien con su pluma podía consolidar o destruir carreras. Hay otros personajes que llaman la atención con sus propias subtramas, como un trompetista de jazz afroamericano que interpeta Jovan Adepo; una enigmática cantante de origen chino (Li Jun Li) o el gangster depravado que encarna Tobey Maguire, en un papel insospechado para su trayectoria. 

Aunque es una película de época, Babylon tiene una estética y narrativa audaz y contemporánea, en la que se valen ciertos anacronismos, en la música y vestuarios. Chazelle, además, confiere gran preponderancia a las escenas musicales, sello de su filmografía como en sus películas anteriores Whiplash (2014) o La La Land (2016). En varios tramos, la música y el montaje se resuelven de forma brillante y superlativa.

Babylon es una película enorme, un elefante cinematográfico, un recorrido divertido y alucinante sobre la épica (y la antiépica) del oficio de filmar, que reclama un lugar memorable dentro del subgénero del cine dentro del cine, donde están grandes películas como la ya mencionada Cantando bajo la lluvia, Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950) o Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore , 1988), así como otras más recientes como The Artist (Michel Hazanavicius, 2011), Ave César (Joel Coen, 2016), entre muchas más.

Chazelle construye un relato lleno de excesos y vértigo, visualmente poderoso y con un ritmo trepidante a lo largo de tres horas de metraje, que se constituye como un intenso homenaje al cine y que hace las delicias de los cinéfilos de hueso colorado.

8.0
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