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Crítica de "Glass Onion: Un misterio de Knives Out", Rian Johnson y una secuela inteligente

“Glass Onion. Un misterio de Knives Out” (2022), secuela de “Entre navajas y secretos” (Knives Out, 2019), dirigida por Rian Johnson, un magnífico homenaje a los “whodunits” de antaño, con Daniel Craig en el papel del investigador privado Benoit Blanc, “el mejor detective del mundo”.

domingo 25 de diciembre de 2022

En Glass Onion. Un misterio de Knives Out, cinco personas, sin aparentes vínculos entre sí y por completo distintas, reciben un complicado puzzle, bajo la apariencia de una caja de madera, hermética -similar, en cuanto a imaginería, a la “Caja de Lemarchand”, que abre las puertas del infierno en Hellraiser (1986), de Clive Barker-, que sólo ellos, debido a la afición a resolverlos, pueden abrir. Una vez abierta, se puede extraer de su centro, parecido a una cebolla, la invitación a una reunión a la isla privada, localizada en Grecia, propiedad del multimillonario y extravagante Miles Brown (Edward Norton), tan adinerado que, durante la pandemia, le prestó dinero a Francia, y en compensación, dicho gobierno le cedió la Mona Lisa, que expone en medio de sobrevaloradas esculturas de arte pop, diseñadas en cristal, en su sala. Acuden Lionel Toussaint (Leslie Odom Jr.), científico dedicado a llevar a cabo las ideas de Bron, la antipática Claire Debella (Kathryn Hahn), gobernadora del estado de Connecticut, la frívola ex súper modelo Birdie Jay (Kate Hudson), el atlético, y machista, streamer de Twitch, Duke Cody (Dave Bautista), y su no menos superficial novia Whiskey (Madeline Clay), a quienes se unen Cassandra “Andi” Brand (Janelle Monáe), ex socia de Bron, Peg (Jessica Henwick), asistente de Birdie, y el mismo -e inesperado-, Blanc, a quien Bron no ha invitado y que, sin embargo, ha recibido extrañamente una invitación, y Derol (Ethan Hawke), invisible asistente de Bron, que cada dos por tres se topan por ahí, en la propiedad y que sirve de sospechoso gratuito a la trama.

La reunión tiene como motivo un concurso que Bron ha creado, el del “Asesinato misterioso”, que consiste en que este finja su muerte, y los invitados -todos, ex miembros de un grupo de amigos, denominado como “los perturbadores”, por haber cruzado la línea de sus propias profesiones-, den con la forma en que supuestamente ha muerto. Pero el concurso es rápidamente ganado por Blanc, que considera que los detalles de la farsa son torpes y pueriles, aparte del hecho de que los desacuerdos aumentan en el grupo, cuando Bron anuncia que está listo para comercializar una nueva fuente de energía -el “Klear”, un combustible sólido de hidrógeno, extraído del agua del mar que, de hecho alimenta “Glass Onion”-, acción con la cual el resto se muestra en contra, aunado al hecho de que Duke es asesinado por alguna sustancia puesta en su bebida, por lo que Blanc tiene que quedarse en la isla, por petición personal de Bron, al sospechar que él mismo es el blanco del asesino.

La reunión -en plena pandemia-, se celebra sobre la parte superior de la isla, cuya mansión hiper tecnológica recuerda la disposición del antiguo palacio de Cnosos, donde se yergue la “cebolla de cristal” del título -homenaje a un bar del mismo nombre,  donde se reunía el grupo-, que funge como oficina de Bron, desde la que se domina la totalidad de sus dominios. Aparte de la muerte de Duke, la tensión se tiende entre los personajes, ya que Andi, que había sido excluida por Bron y el resto de los socios de “Alpha”, la empresa que los ha enriquecido a todos, no parece ser quién dice ser.

Glass Onion. Un misterio de Knives Out supera, incluso, a su predecesora, y rinde homenaje a la perfecta Diez negritos y Crimen bajo el sol, novelas de la ama y señora del crimen, Agatha Christie, en la cual un misterioso personaje invita a Diez personas a la “Isla del negro”, donde cada una de estas irá muriendo por turno, de acuerdo a los versos de una rima infantil.

Esta exquisitez para la mente -y los sentidos-, contiene todo lo que Kenneth Branagh no pudo lograr en las nuevas adaptaciones que hiciera de las citadas Asesinato en el Expreso de Oriente y Muerte en el Nilo. El Blanc de Daniel Craig luce más paródico que antes, como una broma entrecruzada de Hércules Poirot y James Bond -personaje que interpretara tantas veces-, cuando le espeta a Andi, en una escena clave, que él no tiene las capacidades de Bond. Y Bron, por supuesto, es un personaje que destila toda la mala leche que alguien puede dedicarle a Elon Musk. Deliciosa, divertidísima e inteligente.

9.0
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