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Crítica de “X”, terror y cine porno en un cóctel explosivo de Ti West

El visionario director realiza bajo el sello de la siempre interesante A24 una de las mejores películas de terror del año al combinar sangre y placer sexual en dosis similares.

Crítica de “X”, terror y cine porno en un cóctel explosivo de Ti West
viernes 24 de junio de 2022

Ti West entendió todo en materia de cine de terror. Se trata de un género ultra conservador que reprime mediante truculentos crímenes sanguíneos el impulso transgresor de sus protagonistas. Basta pensar en las icónicas Martes 13 (Friday 13Th, 1980), Halloween (1978) o La masacre de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) para recordar las interrupciones violentas de los serial killers a las promiscuas relaciones de sus víctimas.

Ahora, ¿qué sucede si llevamos estos elementos al extremo? ¿Si la transgresión de los protagonistas parte de la filmación de una película pornografica en pleno apogeo de la industria del cine para adultos en los años 70? ¿Y qué sucede si los conservadores crímenes están en manos de granjeros fanáticos religiosos? El resultado es un festival de sangre muy pero muy divertido.

Así comienza la película en clave La masacre de Texas, con un equipo de filmación arriba de una furgoneta por el tenebroso interior de los Estados Unidos. Alquilan un galpón a una pareja de ancianos enigmáticos que siguen a un pastor evangélico, poseen armas de fuego y están -por edad y creencias- escasos de placer hace años. El cóctel slasher no tarda en llegar.

La historia tarda en desencadenar la ola de muertes porque se dedica a desarrollar personajes, vínculos y prehistoria de los mismos. Estos tiempos son oportunamente amenizados por la filmación de la película pornográfica que brinda encanto porque propone al sexo como un factor de liberación. Liberación subversiva para los conservadores habitantes de la finca donde funciona ocasionalmente el set de filmación sin que sus propietarios lo sepan. Un caldo de cultivo que se cocina a fuego lento hasta el brutal clímax.

X (2022) es pura diversión porque explota los códigos del género con inteligencia, sin transgredir sus reglas y con pequeñas dosis de humor para el espectador avezado. Por eso, aparece el director de la película condicionada en un plano meta discursivo al preguntarse “¿porqué el cine porno no puede ser arte?”.

9.0
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