Flow - 8 Puntos

Crítica de “Déjalo ir” western contemporáneo con Kevin Costner y Diane Lane

La película remite a un cine de otra época, en donde importan mas la construcción de los personajes y las decisiones trascendentes que toman, que los golpes de efecto.

domingo 25 de abril de 2021

No hay grandes novedades estilísticas ni de estructura narrativa. Es la misma película de siempre pero hecha con oficio y dramatismo como para que el espectador se compenetre en la trama y viaje junto a los protagonistas hasta el final.

Déjalo ir (Let Him Go, 2020) está basada en la novela de Larry Watson y narra la historia de dos abuelos, la pareja que interpreta con solvencia Kevin Costner y Diane Lane, quienes deben viajar a Dakota a “rescatar” a su pequeño nieto de la poco amigable familia de su yerno. 

Hay una tragedia familiar que vira al film de Thomas Bezucha al melodrama: la muerte del hijo Blackledge que deja al pequeño nieto de tres años como la única descendencia familiar. El apellido aparece como un elemento de suma importancia para la cosmovisión de los personajes. Un título que hay que llevar con orgullo y defender con uñas y dientes. Esa característica visceral gira el conflicto familiar hacia el western: Los protagonistas deben atravesar el territorio y recuperar al niño y a su madre, de las garras de su nuevo padrastro y sus hermanos.

Tanto en el melodrama como en el western tiene que haber un villano, en este caso la impronta familiar pone a las mujeres en primera plana, Blanche Weboy (Lesley Manville) es la madama del horror, la consuegra violenta y manipuladora que Margaret Blackledge (Diane Lane) debe enfrentar. Hay un duelo pero de “leonas” para defender los lazos de sangre, cueste lo que cueste.

Los hombres en la película están detrás de ellas, son los brazos armados de las mujeres, quienes acompañan y responden en consecuencia, tipos rancios y de pocas palabras que reparten miradas de desconfianza y violencia en su accionar. Un giro contemporáneo al western tradicional.

Bien actuada y mejor filmada, Déjalo ir es una película de las de antes, de esas que priorizan la historia y su desarrollo para fortalecer los motivos de sus personajes. Aquí se elabora un tour de forcé violento -e inevitable dadas las circunstancias- para contar un cine clásico sin sobresaltos narrativos que, cuando esta bien hecho como en este caso, demuestra ser poderoso  y efectivo.

8.0
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