El director presenta “Cheto Cheto” en Contar

Fabio Zurita y la experiencia de brindar talleres de cine en cárceles de menores

“Fue increíble la respuesta de varios medios de todo el país que conmovidos y sensibilizados por la película no dejan dudas que el mensaje fue claro y casi directo del sentimiento de los chicos protagonistas”, dice a EscribiendoCine.

Fabio Zurita y la experiencia de brindar talleres de cine en cárceles de menores
Fabio Zurita
Fabio Zurita
viernes 23 de abril de 2021

El realizador Fabio Zurita presenta su segunda producción Cheto Cheto (2019), que se puede ver en Contar de manera gratuita, analizando cómo el cine salvó a un grupo de jóvenes privados de la libertad de continuar en un camino doloroso.

¿Cómo surge la idea de hacer Cheto Cheto?
Comencé dando talleres de cine en un instituto de Virrey del Pino, con jóvenes entre 17 a 20 años, un lugar que en ese momento era un intermedio a un cárcel de adultos. Dentro de la institución estaba el área educativa, al ingresar los pibes, los palpaban antes y después de cada clase y nos tenían encerrado bajo candado. Fueron unos meses donde los jóvenes se mostraron muy interesados en el taller y disfrutaban de las propuestas audiovisuales, películas cortometrajes y largometrajes, que usaba para explicar los pasos de llevar adelante una propuesta audiovisual. Me pidieron que eso mismo que hacía en Virrey del Pino lo haga en otros institutos de la provincia de Buenos Aires y fue así que por un año viaje por la provincia a distintos institutos. Me piden que solo cumpla con el taller en el Nuevo Dique, hoy llamado Aráoz Alfaro  y me reuní en el patio, bajo un árbol para hablar con los chicos. El problema que en ese lugar no había televisor y comencé dando las clases dentro del módulo central, privando a jóvenes de otros módulos poder participar… conseguí quien me donara un televisor y nos dieron un aula donde comenzaría a nacer la idea de hacer una película, basada en ese grupo de jóvenes  

¿Cómo conociste a los protagonistas?
Ya con aula para que se puedan agregar otros jóvenes al taller, se suma Santiago que venía como ganador de un concurso literario. El grupo avanzaba y se sumaban otros chicos que rancheaban con los que venían a la clase y les habían trasmitido su conocimiento. Nico, venía trasladado de otro instituto cerrado en Pablo Nogués, aprovecho la oportunidad de verme en el pasillo del instituto, me llamó para participar del taller, me dijo que me conocía y me dejó su cuaderno de poemas. Pedí incluirlo a las clases.

¿Cómo fue el rodaje, dado los estrictos controles a los que son sometidos todos?
En las clases se hacía uso de la cámara, primero con entrevistas o simplemente usarla, algunos cortos que se improvisaban en relación a quién ingresa y es mal recibido o recorrer celdas y que cada protagonista cuente un poco sus experiencias en los juzgados o con los psicólogos etc. Todo a modo de juego. Organizaba visitas de directores de cine, actrices, escritores, técnicos, payasos etc. Con ese material se comenzó a desarrollar la idea de un guion documental que termino de definirse y acelerar con la libertad de Santiago y el traslado de Nico a una unidad de adultos psiquiátricos. Comenzó el complejo pedido a los juzgados y previa autorización de quienes iban a participar del documental. Solicitudes a los penales y autorización para visitas en relación a continuar brindando de modo particular el taller de cine en los institutos de menores, eso ayudó un montón a conseguir los permisos para grabar y luego filmar… llevó mucho tiempo y estar insistiendo permanentemente. Una vez autorizado, en algunos penales eran los mismos penitenciarios que apoyaban la idea de filmar e incluso participaban, pero en otros penales costó mucho y llevó año y meses y una vez autorizados fue una marca permanente al mínimo paneo de la cámara. En el instituto Aráoz Alfaro fue algo más simple porque ya parte del material de archivo se hizo y solo había que autorizar

¿Qué descubriste del cine trabajando con ellos?
Mucho aprendí, en las clases por un lado son un público muy honestos, si algo aburre te lo dicen y si no explicás bien te critican o si les gusta también lo dicen: está fue una buena clase profe. O en una oportunidad un chico me dice que explico y hablo como un indio… En la realización; la práctica constante y el repetir tomas con los chicos, dirigirlos, pero sobre todo aprender que en la vida hay que hacer lo que a uno le gusta y no estar pendiente del que dirán, hacerlo. Eso llevado al cine y la sensibilidad y honestidad brutal de parte de los chicos, es decir recuperar algo del niño propio que uno va perdiendo con el tiempo.   

¿Cómo fue el encuentro con Osvaldo Bayer? ¿Qué sensaciones creés que ellos tuvieron luego de haber visto La Patagonia Rebelde y hablar con él?
La llegada de Bayer al instituto fue sorpresiva. No le avisé a nadie y creo que las que más se sorprendieron fueron las docentes. Era invierno de mucho frío y a pesar que uno daba clases en esas condiciones, con Bayer nos dimos cuenta que casi no había calefacción y se consiguió un artefacto que nos facilitó una docente. Bayer estaba grande, ochenta largos años, pero su espíritu bien lo describe uno de los chicos -era un pibe más… La Patagonia Rebelde fue el comienzo de conocer algo, pero muy básico y creo que la película gana mucho con la historia que desconocían, lo que les trasmitió Bayer fue mucha empatía y cuando uno de los chicos le pregunta "¿a qué edad comenzó a escribir?" Bayer le responde: "A la misma edad de ustedes…" te puedo asegurar que a la clase siguiente se largaron todos a escribir

¿Cómo viviste como director los cambios, muertes y traslados de los protagonistas?
Con mucho dolor y fue el inicio de la película. No quería dejar de mostrar su actitud y que el “merito” que habían realizado durante lo que duró el taller no les garantizaba beneficios. En la película no se cuenta la triste realidad de otros chicos, pero otros chicos sufrieron experiencias similares y la muerte en gran porcentaje

¿Con qué te gustaría que se conecte el público con la película? Que además tendrá un alcance masivo al verse en plataforma y TV…
Con un pensamiento de que las cosas así no pueden seguir, lejos están las palabras de ser un privilegio la niñez y adolescencia, que terminan en derechos no cumplidos. La respuesta de haber pasado por la plataforma CINEAR y TV Pública y ahora en Contar fue increíble la respuesta de varios medios de todo el país que conmovidos y sensibilizados por la película no dejan dudas que el mensaje fue claro y casi directo del sentimiento de los chicos protagonistas de Cheto Cheto.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Presenté  un documental en el INCAA sobre la vida de Osvaldo Bayer y la amistad que compartí con él durante tantos años y los diversos motivos de querer y no poder hacer el documental que el mismo Osvaldo hubiera deseado. También estoy con varios proyectos como guionista que van trascurriendo su largo camino, tanto para cine de ficción y documental como el de una historieta.

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