Segunda ficción del director de "La larga noche de Francisco Sanctis"

Francisco Márquez explora las diferencias sociales en “Un Crimen Común”

“La película trabaja en la distancia trágica de clases, que es una cuestión de vida o muerte y en ese choque, entre práctica y teoría, por más buenas intenciones que se tengan, es lo que vivencia la protagonista de la película”, cuenta a EscribiendoCine.

Francisco Márquez explora las diferencias sociales en “Un Crimen Común”
miércoles 07 de abril de 2021

Tras codirigir junto a Andrea Testa La larga noche de Francisco Sanctis (2016), en solitario, explora el desmoronamiento de las creencias de una docente universitaria (Elisa Carricajo) al tomar una desafortunada decisión.

¿Qué sensaciones tenés de finalmente estrenar en salas?
Todavía no caigo mucho, hace poco fui a un teatro, no había ido, y todavía cuesta hacerme la idea, no caigo mucho que la vamos a estrenar, tengo bastante ansiedad, y si bien logramos en Berlín el año pasado hacer funciones presenciales, la película luego hizo un recorrido online por festivales, y se vuelve un poco abstracto ese hecho, más en esta propuesta donde la idea era compartir, en el hecho colectivo del cine, y debatir con el público, que en la virtualidad eso era más complicado y difuso. Muy ansioso.

¿Cómo fue imaginar a los personajes encontrados por un crimen que dispara muchas reflexiones?
Me cuesta identificar un momento y decir "surge a partir de tal momento o circunstancia". Es algo o un tema, o una preocupación que nos acompaña desde hace mucho, de hecho Andrea hizo Pibe Chorro, donde algo de esto se cuenta, situaciones de violencia policial, jóvenes de sectores populares que mueren en manos de la policía, en general, y la película no habla de la policía o de esos jóvenes, sino de Cecilia (Carricajo), una docente universitaria, con ideas de izquierda, hay algo de mí en ella, y si bien no soy sociólogo, está la idea de generar discursos a través del cine y la preocupación social está presente siempre en lo que hacemos. La película trabaja en la distancia trágica de clases, que es una cuestión de vida o muerte y en ese choque, entre práctica y teoría, por más buenas intenciones que se tengan, es lo que vivencia la protagonista de la película. Surge de todo esto en general.

Cecilia cree que en su casa puede estar protegida, idea que en los últimos años se acrecentó en una clase en particular, ¿fue difícil imaginarla a ella como una cristalización de estos puntos?
Si nos remontamos en el tiempo, en una entrevista por el estreno en Brasil me hablaban de la dictadura y La larga noche de Francisco Sanctis, y entre Sanctis y Cecilia pasó eso, que quebró el tejido social, entre otras cosas, de una manera brutal, no sólo la dictadura, sino la caída del muro de Berlín, el individualismo, una serie de cuestiones a nivel global, y eso llevó a una distancia grande entre la intelectualidad y los sectores populares, donde había una praxis más común entre las organizaciones, y eso es parte de lo que conforma al personaje. Cómo fue para mí hacer eso, doloroso, fue un proceso super doloroso, porque nos involucra, y no, y cuando lo hace es doloroso, entonces el proceso con Elisa y con Andrea, que colaboró en el trabajo con las actrices, y nos juntábamos para hablar qué pasaba con el personaje, no por si nos tocaron o no la puerta de nuestras casas, sino en otras cuestiones.

El estreno presencial también ayudará a dialogar sobre la película y la idea de privilegio que contiene…
Para nosotros era muy importante que la película no condenara a Cecilia, o en el lugar de villana donde el espectador pudiera depositar todo el mal y quedando excluido de todo sin ser interpelado por el momento del golpe a la puerta, porque en torno a la propiedad, por ejemplo, hay un sinfín de construcciones, que hace que el personaje actúe como actúa en ese momento. Para mí es muy importante el momento de la proyección porque la película larga ese interrogante, no lo resuelve, y el grito final es para que atraviese la pantalla y siga resonando una vez finalizada la película. Hay una cuestión de espejo, que tiene Neve (Mercedes Martínez) consigo, asociada al barrio, donde hay situaciones difíciles y vidas muy precarias, porque faltan cuestiones básicas sin atender, pero hay lazos muy fuertes que permiten sortear algunas cuestiones y la esperanza está en esos vínculos que se generan.

Y Cecilia habla con Neve de cuestiones desafortunadas…
Es que a la primera decisión de no abrir la puerta le siguen otras acciones que son problemáticas, desde la decisión de ir y no hablar con la verdad, porque ella creemos que lo diría pero finalmente no lo dice, y en la no posibilidad de decir hay algo muy importante, porque su mundo estaba estructurado de ideas, de palabras, y si dice lo que tiene que decir, se le cae todo a pedazos, que es lo que finalmente sucede.

Y por eso comienza a esconderse de los demás…
Porque lo que tienen que decir es el horror mismo, el error en ella, y ese lugar hacia dónde va, de indeterminación y salir de ciertas certezas es importante que lo atravesemos, porque es importante para transformar este mundo, la realidad exige ser pensada nuevamente, y Cecilia le pasa un poco eso, todas las convicciones no le sirven para nada, y se hace necesario repensar, no sé cómo ni qué, la película no da respuestas porque no las tengo, pero desde la academia y la izquierda hay que ver cómo repensar el mundo.

En un contexto donde además se creía que la pandemia iba a transformar todo, y a todos y todo sigue igual…
Es muy loco que se haya hablado de eso ignorando que hay una estructura social que es desigual, qué iba a suceder, los sectores populares están postergados, los poderosos acaparan vacunas, era muy raro, no creo que hayamos salido mejores de la pandemia, por lo pronto sí salimos más desiguales.

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