Intenso thriller con personajes atravesados por el pasado

Pablo Echarri se desvive por desenmascarar el tráfico de animales en “El silencio del cazador”

“La selva suma muchísimo en una cuestión casi semiótica te diría al conflicto de los personajes y a este drama que puede transformarse en tragedia en cualquier momento”, cuenta a EscribiendoCine el protagonista del film de Martín Desalvo.

Pablo Echarri se desvive por desenmascarar el tráfico de animales en “El silencio del cazador”
Pablo Echarri
Pablo Echarri
miércoles 31 de marzo de 2021

¿Fue complicado encarnar un personaje tan particular en medio de este western criollo?
Fue diversión y desafío. Diversión por lo que planteaba la historia, con simpleza un conflicto muy simple, muy fácil de entender, muy carnal, con un alto grado de identificación. Eso me generó cuando o leí. De alguna forma el luchar por los ideales, pero detrás esta solapado y escondido, el odio, el resentimiento.

¿Cómo fue el rodaje en medio de la selva?
Hermoso, fascinante de verdad. Muy pesado en el sentido de la intensidad del trabajo, pero fascinante porque la selva misionera es algo único. Poder estar ahí adentro, el sentir el calor, la humedad, los insectos.

Y que además en la película no se lo refleja desde el pintoresquismo.
Sí, claro, justamente la selva es un personaje más de la historia, y esa densidad que ofrece la selva suma muchísimo en una cuestión casi semiótica te diría al conflicto de los personajes y a este drama que puede transformarse en tragedia en cualquier momento. La selva fue protagonista en todo sentido, nos agregó el cansancio, el agobio, esa sensación de estar maravillado frente a algo desconocido, increíble, donde te encontrás con insectos, de todo tipo, mariposas del tamaño de un melón. Un espectáculo aparte era cuando llovía o venían esas tormentas intermitentes en las que caía el mundo, yo nunca había visto caer tanta agua, ni en los países tropicales en los que he estado, y he visto lluvias copiosas, una cantidad de agua muy grande, en un momento se corta y el sol comienza a asomar, y desde la bruma, los colores que comienzan a emerger, como el verde, los verdes comienzan a diferenciarse entre claros y hasta el azul, una cosa que creo también impactó en la imagen de la película, que creo que la cámara pudo copiar bien, agregando un nivel de belleza y drama también, porque la selva no es cuento ni un lugar fácil.

Y se los ve transitándola a paso firme…
Se trataba un poco de eso, la historia lo pedía, el personaje lo pedía, si bien ya no estoy en condiciones (risas).

Si no hay que poner dobles, Martín podría…
Claro, podría ser él con peluca (risas) pero el doble no estaba. Lo físico es algo que siempre me gustó, que lo llevó bien, me gusta y me resulta familiar, pero las consecuencias muchas veces son dolorosas, estuve con las hernias de disco que tengo en la cervical las tuve al pico máximo durante el mes y en medio del rodaje, no recuerdo tanto dolor en la parte superior, me empastillaba y me embadurnaba de todo tipo de geles y sustancias para mitigar el dolor y la contractura, pero era tan físico y agotador el día que al otro día había que seguir, y a medida que llegaba el final sabíamos que se venía mucha exposición física, y así terminé destrozado.

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