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Crítica de "Here Kitty Kitty!", de Santiago Giralt

"Here Kitty Kitty!" (2014), fue rodada en Dartmouth, Canadá, con un bajísimo presupuesto. Es un relato agridulce sobre la desventurada vida de una joven mujer.

lunes 29 de marzo de 2021

Santiago Giralt ostentaba seis films en su haber cuando filmó esta película. Algunos son más interesantes que otros, pero su continuidad está dada por el riesgo, la búsqueda de métodos alternativos de producción, la intención de filmar historias aunque sea con “urgencia”. Desde esta perspectiva, no es rara la inclusión en su filmografía de una película “mínima” como Here Kitty Kitty!.

Por otra parte, también es posible encontrar en las películas de Giralt cierto desparpajo (a veces, muy altisonante); tal como ocurre en la película co-dirigida con Tamae Garateguy y Camila Toker, Upa! Una película argentina (2007), o en su film, Anagramas (2014), en donde el griterío copaba buena parte del metraje. Su último opus es más silencioso. Lucy (Eryn Foster, una revelación) más que estallar, “implota”.Sumida en un estado por momentos tragicómico, enfrenta -como puede- un despido, el típico frío de su país en invierno, y una inminente Navidad que, al parecer, la encontrará sola, sin un peso, y con escasas ideas de cómo sobrellevar la vida.

Lo que pudo haber sido un drama lacrimógeno, termina siendo un relato agridulce, solamente matizado con unos pasajes entre oníricos y absurdos que le restan a la propuesta integral. Giralt la realizó con un equipo técnico reducidísimo, y es positivo ver que ese aspecto de producción no condicionó lo artístico. Casi se diría que los rudimentos fotográficos (que no son “descuidos”, vale aclarar) ayudan a esbozar la cotidianeidad desencantada de Lucy.

Depurada de aquellos insertos, la historia es un cruce entre la mejor tradición indie y la narrativa de Carver; pequeña, pero contundente. Por último, hay que reconocerle otro mérito a Giralt: su criatura puede demostrar patetismo, pero su puesta no la condena por eso, ni se burla de ella. Al final de su viaje a ninguna parte, el espectador tendrá ganas de sentarse a su mesa. Aunque sea, por una noche.

6.0
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