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Crítica de "Dopamina" autorretrato documental de Natalia Imery Almario

Una propuesta emotiva para realizar un trabajo sobre la memoria, los testimonios y sobre el cuerpo como protagonista.

Crítica de "Dopamina" autorretrato documental de Natalia Imery Almario

Dopamina (2019) mezcla material de archivo y conversaciones, mostrando desde la quietud de su estilo visual, la idea de alcanzar elementos más profundos.

Natalia Imery Almario entrevista a su padre, Ricardo, que hace 12 años ha sido diagnosticado con Parkinson. Así mientras se lo muestra realizando actividad física para conseguir dopamina, Natalia hace con él y con su madre, un viaje hacia el pasado, a través de material de archivo, llegando inclusive hacia el momento previo a su nacimiento. A través de las conversaciones, llega a la época de la participación de sus padres en política, sobre todo en grupos de izquierda y también a lo que sucedió durante el tiempo del diagnóstico, cuando no la aceptaron al saber que a Natalia le gustaban las mujeres. Ella no comprendía que padres progresistas no aceptaran su orientación sexual. Una historia sobre los recuerdos y también, sobre la figura femenina.

Es interesante que la película inicie con material de archivo, sobre la idea de todo lo previo al nacimiento de Natalia y la época de su infancia para hablar de la juventud de sus padres. Eso luego llevará al tema de la cuestión política. Y que además será un recurso utilizado a lo largo del documental. El material de archivo sirve para hablar sobre los recuerdos, pero también como elemento de ensoñación y darle otra mirada a toda la película. Una mezcla atractiva. Lo mismo sucede con los gráficos que aparecen entre secuencias, con lo cual se enriquece el relato.

La película es un retrato sobre los padres, pero al mismo tiempo es el retrato de cada uno por separado, cada uno con su historia y como se refleja en Natalia. Entonces visualmente es la manera de cómo se autorretrata a partir de la mirada de los que se está retratando, genera una relación entre lo que ellos cuentan y el cómo ella recibe las palabras de esas conversaciones. La idea de lo femenino aparece en relación a ello.

Sin duda que la dopamina es el elemento central que habla sobre el cuerpo. El padre se convierte en una figura importante dado que significa el pasado y la memoria en relación con su presente donde se ejercita y practica natación (esto porque el Parkinson le reduce la producción de dopamina que es la neurona que produce la sensación de bienestar y felicidad). Su imagen del pasado en el material de archivo y su imagen mientras es entrevistado, son dos puntos de vista sobre los cambios que se han dado en su cuerpo. Asimismo, la idea del agua como elemento que impulsa a la memoria y a los recuerdos, contrapone lo líquido como figura del tiempo con la relación con su hija.

Resulta positivo, además, el no recurrir a la voz en off constantemente. Los testimonios y las conversaciones son los que hacen que surja la idea y la reflexión en cada secuencia. Tanto para elementos políticos, así como el tema de lo femenino en la vida de Natalia y lo que piensa sobre el contexto actual. Se crea un clima personal a partir de una cámara testigo que registra, desde posiciones muy acotadas y planos prácticamente fijos, las palabras que surgen en la interacción entre los protagonistas. La posibilidad de hablar de política y de violencia, de lo que la película no muestra pero que surge de la conversación durante la realización de actividades cotidianas en su intención de hacer un retrato.

6.0
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