El productor debuta con un thriller erótico donde nada es lo que parece

Daniel Werner: “Amor bandido es una película de dominaciones”

Tras su vasta experiencia como productor, Werner debuta como director con su film Amor bandido (2021), protagonizado por Renato Quattordio y Romina Richi, que se estrenó en el marco de las Noches Especiales del 22 BAFICI.

Daniel Werner: “Amor bandido es una película de dominaciones”
Daniel Werner
Daniel Werner
viernes 19 de marzo de 2021

El relato sigue a Joan, un joven de 16 años, ingenuo y enamoradizo, que un día decide escaparse junto a Luciana, una mujer de 35 años que es su profesora de colegio, buscando dar rienda suelta a su amor. Sin embargo, más tarde, Joan descubre con horror que ha caído en una trampa en la que se mezclan sexo, dinero, política y violencia.

Amor bandido es tu ópera prima, ¿qué balance hacés de tu primera experiencia cinematográfica como director?
Desde hace dos décadas trabajo como productor, en esta película también lo soy, y la verdad que la dirección es una experiencia completamente distinta. Por 20 años, cuando llegaba a un set, pensaba qué cosas hacer detrás de cámara, en todas las cuestiones de las que se encarga producción, mientras que, ahora, era ver qué pasaba delante. Amor bandido parte de una idea que tuve hace más de una década, en base a dos sueños de dos noches distintas, que los uní y les puse una historia en el medio. Luego, durante casi un año hicimos un ping pong con Diego Avalos, el otro guionista, a quien ya le había entregado un tratamiento y un par de escenas guionadas, e hicimos un trabajo en conjunto. La película fue principalmente una experiencia hermosa, porque siento que disfruté mucho del rodaje, la pasé muy bien con todos los actores, a pesar de que no fue fácil hacerla, la rodamos en julio con situaciones que no eran dignas de hacerse en pleno invierno, pero estoy bastante satisfecho con el resultado. Asimismo, puse un esfuerzo en todo sentido, incluso tiene derechos musicales de temas importantes de Charly García, que escucha la profesora, de WOS, que escucha el adolescente, y también aparece la música de Sebastian Bach, ya que para mí era importante hacer una mezcla.  

Retomando la idea inicial de tus sueños, ¿cómo fue trasladarla al film?
Soy una persona fotográfica. Desde chico, cuando estaba en el secundario, tenía en mi casa un laboratorio de fotos, entonces, mientras miraba la tele, iba revelando negativos y, después, me metía en un cuartito y trabajaba con las fotos. También pinto, de hecho, cuando el protagonista va a desayunar se ve un cuadro de una ola gigante, que lo hice yo. Mis sueños son hasta con steady. Lo primero que le dije a producción fue que a mí no me importaba la cuestión técnica, pero sí que quería zooms y un Panther. En la película la cámara está todo el tiempo en movimiento, sube y baja.

Por otro lado, mi trabajo con otros directores es evaluar guiones y pensar cómo hacer la película lo más compacta posible para que sea mucho más entendible, para mí menos es más. En Amor bandido filmé gran cantidad de escenas, pero siento que en las primeras películas los directores filman mucho más, y tiran mucho más, hasta que, poco a poco, van tirando menos material. Se trata del miedo a sacar escenas antes de salir a filmar, o sentía que había secuencias que eran muy importantes y después me daba cuenta que con la escena anterior, lo que decían y un gesto, no necesitaba la siguiente. Asimismo, no quería una película con plano y contraplano, intenté hacerlo lo mínimo posible. Si hay algo que te da el panther es la sensación de que uno está siguiendo al personaje.

Se trata de un largometraje que se enmarca dentro de lo que se conoce como thriller erótico, donde hay características que responden al género y, a su vez, otras singularidades de tu impronta como cineasta…
Nunca lo pensé como un thriller erótico, pero sí claramente era una obsesión mía que haya una estructura rara en la película. Amor bandido es una película de dominaciones. Con el thriller erótico quizás un poco me imaginé a los films de Brian De Palma que vi, como Vestida para Matar (1980) o Femme Fatale (2002), que siempre me cautivaron, y ni pensar cómo pone la cámara y cómo cuenta De Palma. Me puse como hincapié que mi película al principio pareciera de otro género y, a la vez, le decía al Director de Fotografía Manuel Rebella que quería seguir con los mismos aspectos de un thriller para contar el largometraje. También pensé al personaje como alguien del agua, por eso se ducha varias veces y, a su vez, hay algo de Poseidón.

Desde lo actoral, Renato Quattordio y Romina Richi son los encargados de llevar adelante el relato, ¿qué criterios tuviste en cuenta para su selección protagónica en el film?
Fue un casting largo. Yo estuve hablando casi dos años con otro actor, y por cuestiones como la financiación del film, el rodaje se iba postergando, entonces, ocurre que los actores se van haciendo más grandes, van teniendo otros proyectos y demás. En ese momento me vi todas las películas donde había algún adolescente, y me topé con El Mundo de Mateo (Mariano Hueter), y justo la Jefa de Producción de Amor bandido había sido también en El Mundo de Mateo, cuando me doy cuenta de eso y le pregunto por Renato, ella me respondió “¡Es un genio!”,  y muchas cosas se dieron para que fuera él. Cuando nos juntamos fue muy lindo porque él me dijo “Tu guion me podría haber pasado a mí perfectamente”, y en ese sentido encajó perfecto. Respecto a Romina Richi, también hubo convocatorias a diferentes actrices, con cuestiones como el tema de agenda y el hecho de que era una película y un personaje difícil, sobre todo porque Luciana es una mujer ambigua. Romina en todas las escenas tenía que pretender una cosa, mostrar otra y actuar otra.

En cuanto a tu futuro en el ámbito audiovisual, ¿estás trabajando en alguna serie o largometraje?
Tengo un guion escrito con una primera versión que tiene 132 páginas, con lo cual mínimo le tengo que sacar 32, y seguro ese es mi próximo proceso. A la vez, sigo a full como productor, ya que tengo proyectos de directores muy diversos. Para mi producir se vuelve cada vez más una instancia de aprendizaje y de trabajo junto a directores, ya que siento que tienen mucha más confianza en lo que les digo a nivel artístico. Es un momento nada fácil para toda la industria del cine, por millones de aspectos que están sucediendo, por ejemplo, porque está habilitado producir desde octubre, pero las salas recién se habilitan ahora; y también hay un cambio de paradigma.

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