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Descuida, yo te cuido

Con una mirada ácida, mordaz, y cínica, sobre el universo asociado a los adultos mayores, Descuida, yo te cuido (I care a lot, 2020) de J. Blakeson (La quinta ola), tiene la virtud de lograr que la profunda reflexión que hace en su disfraz de comedia negra, resuene tras haber terminado la propuesta muchos días después.

Descuida, yo te cuido
martes 16 de febrero de 2021

Marla Grayson (Rosamund Pike) es la tutora legal de un grupo vasto de ancianos a los que el Estado, mediante algunas trampas, ha considerado como incapaces de continuar adelante con sus vidas en soledad, alejadas de familiares que puedan hacerse cargo de la situación delicada que atraviesan. Marla desarrolló un ambicioso proyecto en el que, tras la inmediata internación en hospicios de primera línea y residencias especiales, se permite sustraer los bienes y propiedades con el objetivo de obtener un rédito para sí misma.

Marla está presente todo el tiempo en la historia. J. Blakeson elige su voz en off (cuestionable decisión), enigmática, magnética para hilvanar el devenir de las artimañas que realiza para conseguir su botín el que, tras años de trabajo, desea una pieza más voluminosa para terminar un negocio que le ha permitido vivir como quiere, a fuerza de engaños y muertes.

Pero cuando en connivencia con autoridades sanitarias, dueños de geriátricos y un sistema legal “flexible”, captura a su última presa, una dócil y solitaria anciana de nombre Jennifer Peterson (Dianne Wiest), nada la haría suponer la pesadilla que comenzará a teñir su vida perfecta de timos y robos. Del asombro, a la locura, de la “picardía” a la sorpresa, Descuida, yo te cuido comienza a desarrollar una segunda etapa de relato en la que el cinismo de la protagonista se topa con una historia demasiado grande hasta para ella misma.

La frialdad con la que a la especialista en cuidados de adultos mayores se la presenta y describe, es clave, porque cuando comienza a desprender nerviosismo y ansiedad, ante la salida de la zona de confort en la que se encontraba, se narra desde otra posición ya que Marla comenzará a mover mecanismos de protección, para ella misma, demostrando si ahora puede hacerlo o si caerá en sus propias trampas.

En la línea de comedias negras con personajes que a primera vista no pueden generar empatía con los espectadores, el personaje es una nueva, enorme, gigante, creación de Rosamund Pike, una actriz con temple de hiel capaz de cometer en la pantalla las atrocidades más grandes con el objetivo de salir ilesa de las situaciones peligrosas en las que ella misma se ha puesto.

Filmada con elegancia, con la elección de espacios que demuestran poderío y dominio, tan solo en la presentación de los hogares en donde sus “presas” viven, se permite una visibilidad mayor sobre el alcance del minucioso y objetable trabajo que la mujer diariamente realiza, tal vez con la intención de demostrar la brutal tarea de la tutora para con sus víctimas.

Cuando Descuida, yo te cuido juega con el humor, y genera e impulsa situaciones de lo más absurdas, gana en su fórmula primando la forma sobre el contenido, respetando los estereotipos del género y buceando en cuestiones asociadas a la inmoralidad de los protagonistas, los que, de un lado o de otro, reproducen un sistema sanitario para sólo algunos pocos, y que aun teniendo todos los medios para seguir adelante sin la intervención de terceros, terminan siendo víctimas del mismo sistema que los sujeta y domina.

En cambio, cuando se pone a moralizar sobre su protagonista, como ese final que no se revelará aquí, pero que es un castigo para el malhechor, una vez más se pierde la oportunidad de generar honestidad consigo misma y en donde el todo vale bien podría haber salido triunfante sin moralinas y con un mensaje desesperanzador, también necesario a veces.

7.0
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