Fantasma vuelve al pueblo

Augusto González Polo: "Todos los que aparecen en pantalla, hasta los extras, manejaban ciertas nociones de actuación"

La nueva propuesta de Augusto González Polo, Fantasma vuelve al pueblo (2019) protagonizada por Alfonso Tort y Juan Román Diosque, propone una mirada particular sobre el regreso de un hombre a su pueblo natal. El realizador, a partir de la premisa construye una semblanza sobre aquellos “hijos pródigos” que retornan pero sin mucho para contar y “mostrar.

Augusto González Polo: "Todos los que aparecen en pantalla, hasta los extras, manejaban ciertas nociones de actuación"
martes 16 de febrero de 2021

¿Qué tanto de autobiográfico tiene la película?

Nada de autobiográfico en particular. Sí por ahí desde la contemplación de los espacios y las costumbres de la gente. Pero nada de lo que sucede en la película me ha ocurrido.

¿Cómo seleccionaste al cast?

Hace años que venía pensando en hacer actuar a Juan Román Diosque. Cuando tuve un primer guion y empecé a imaginar cómo podrían ser los personajes, me di cuenta que ya venía escribiendo el personaje para que lo interprete él, pensando en sus capacidades histriónicas, su voz, su carisma, etc... Él es tucumano, y como yo se vino a vivir a Buenos Aires; O sea que teníamos muchas cosas en común, por lo que entendió todo de una, el guion, el personaje, las situaciones. Después ya teníamos el proyecto en marcha, con el concurso del INCAA ganado y no se sabía quién iba a hacer el papel de Fantasma. Y ahí circunstancialmente me reencontré con Alfonso Tort, que venía de estrenar La noche de 12 años, y ya había trabajado conmigo antes, filmando en el mismo pueblo, Capital (todo el mundo va a Buenos Aires), en 2006. O sea que conocía el acento, la idiosincrasia, y hasta a varios de los personajes secundarios. Así que Alfonso se sumó rápidamente, y ya parecía como que la película había sido escrita para él. El resto del elenco se fue armando con gente de Misiones, estudiando uno por uno los roles. Hicimos una serie de castings, y convocamos a actores y actrices de la zona que teníamos vistos de otras películas, o de teatro. Así aparecieron celebridades locales como el humorista Fer Rosa, o el cantante Jorge Ratoski, que completaron el elenco principal junto a Laura Josefina Kramer, que es profesora de teatro, y a varios personajes del pueblo (Aristóbulo del Valle, Misiones), que yo ya tenía fichados de trabajos previos. Vengo haciendo cosas por esos lados desde hace años, así que ya tenía marcado a varios personajes, que ya sabía que podían actuar adecuadamente, como por ejemplo Marcelo “Maqueta” Márquez, que protagonizó mi corto En la sorprendente era de la comunicación (2017).

¿Cómo fue mezclar actores profesionales y no profesionales?

Aunque la mayor parte del elenco son personas del pueblo sin experiencia previa en rodaje, ya venían participando de talleres de teatro. Prácticamente todos los que aparecen en pantalla, hasta los extras, manejaban ciertas nociones de actuación. Por lo general en todas las escenas conveníamos con los actores profesionales como regular el tono; y esto es un trabajo que hay que hacer de todos modos con actores de diferentes escuelas u orígenes, llevar a todos a hablar el mismo idioma y con los mismos códigos. A partir de ahí ya estaban todos en la misma. Entonces en algunas situaciones donde actuaba la gente con menos experiencia, optamos por no apegarse al texto escrito, sino dar espacio y aprovechar la espontaneidad. Hubo escenas que se ensayaron mucho previamente, y otras que, por el contrario, se filmaron de una, apelando a plasmar las reacciones más reales.

¿Qué fue lo más difícil del rodaje?

El clima subtropical. Llovía y salía el sol fuerte todos los días. Era algo ya previsto en el guion, y que incluso lo tomamos como un desafío desde todas las áreas: rodar secuencias completas, y adaptar la ficción a lo que sucedía con el clima. A cuenta de lo anterior, y de varias otras cuestiones, teníamos una gran limitación de presupuesto, que nos impedía por completo, por ejemplo, aplazar una sola jornada. Tuvimos 20 jornadas de rodaje. Con el protagonista viajando a Italia en el día 21.Por lo que el asistente de dirección hizo serios malabarismos para lograr el plan de rodaje.

¿Cómo fue, a partir de la historia de Demóstenes, reflejar la vida en una ciudad de Provincia y el contraste que él vive desde su regreso?

Es algo que me resulta particularmente fácil, porque van pasando años desde los primeros apuntes hasta el primer guion. Y en ese lapso fui yendo al pueblo cada tanto todos los años. De esa manera, uno que vive en una ciudad enorme, con todas las diferencias en el modo de vida y de comunicación entre vecinos, percibe cosas que van cambiando en el pueblo, que las personas que viven ahí el día a día no llegan a registrar. Y es en la observación de esos detalles en que se fue estructurando el relato de esta película.

¿Te quedó afuera alguna mirada sobre la rutina del lugar?

Si, muchas cosas sobre la rutina del lugar quedaron afuera de esta película, porque en un punto la trama y el conflicto pasan a ser lo más importante, y todo el trabajo se enfoca alrededor de los personajes y sus cuestiones, con lo cual todas las curiosidades de la gente y sus costumbres que podrían constituir otra película por peso propio, van quedando de lado... para algún futuro proyecto.

¿Sensaciones de estrenar en CINEAR TV y online?

Si bien es triste no estrenar en salas, de esta manera en TV y streaming, todo parece indicar que la película será vista mucho más rápido y por más cantidad de gente y en todo el país. Así que tal vez se constituya en un caso de desgracia con suerte. Esperemos.

¿Estás con algun nuevo proyecto?

Sí. Tengo un guion de otra ficción en desarrollo, y un documental en proceso. Mientras tanto sigo trabajando en Construir TV y haciendo algunas cosas con Moris y Antonio Birabent.

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