La noche más larga

Moroco Colman: “A la gente hay que mostrarles las cosas como son para que les caiga la ficha realmente”

"La noche más larga" (2020) de Moroco Colman, que trae al presente el caso del violador serial Marcelo Sajen, un depredador que arruinó la vida de al menos 93 mujeres, contando sólo las que hicieron la denuncia. Protagonizada por Daniel Aráoz y Camila Murias, entre otros, EscribiendoCine dialogó con el realizador para saber detalles de este estreno que ha generado expectativas.

Moroco Colman: “A la gente hay que mostrarles las cosas como son para que les caiga la ficha realmente”
Moroco Colman
Moroco Colman
martes 16 de marzo de 2021

¿Cuándo tomaste la decisión de hacer una película sobre el caso?
Cuando sucedió el caso tenía 35 años, lo tenía muy presente, y más allá que en un principio los medios y no se sabía tanto porque estaba todo tapado, el mail de Ana destapa todo. Justo un mes antes de que aparezca la agrupación Ni una menos, en mayo de 2015, yo empecé a escribir la película y hablando de la violencia de la mujer y todo lo demás.

¿Cuándo decidiste que el camino sería la ficción, pero también la incorporación del material documental?
En el guion había dejado algunos huecos, con la idea de no ilustrar lo que se está viendo de la historia de la época, y eso fue bastante arriesgado porque no sabía cómo iba a quedar, y en esos fragmentos los iba a contar con documental, sin ficción, como parte del guion, del fragmento de la hoja, tenía material visto, lo mediático estaba en YouTube, pero no sabía cuánto iba a poder tener, me largué a filmar y luego hice un arreglo con Canal 12 para que me dieran el material sin marcas de agua y lo demás para trabajarlo bien, esto no estaba cerrado en ese momento, intuía que iba a poder hacerlo, pero es difícil conseguirlo antes, yo quería el material sin ninguna intervención y recién lo conseguí con el proyecto avanzado.

¿Cómo seleccionaste al protagonista? ¿Qué trabajo hiciste con él para acercarse al personaje real?
Daniel Aráoz es un actorazo y en su perfil ya tenía el personaje, lo conozco de antes, está casado con la hermana de uno de mis mejores amigos, es cordobés, tiene la tonada, las fichas puestas, si ponés alguien de Buenos Aires, por ejemplo y no logra el acento, es terrible. Esto independientemente que afuera, por ejemplo donde estuvimos mostrándola en festivales, no conocen la tonada, pero uno tiene que pensar en su ciudad, acá, y todo eso hizo elegir a Daniel. El acercamiento fue a partir que camine como mono, medio gorila, encorvado, adelantar la mandíbula, eso trabajamos y él es de tez muy blanca, y el violador era de ascendencia turca, más oscura, entonces con el maquillador lo pintamos completo, desnudo, con una tintura que dura más de un mes, hasta se puede bañar, con cuidado, y retoques en el set. Todo eso más el manejo de la tonada, lo corporal, y la tintura, lo conformaron. Además de cuestiones que saqué de las denuncias y del libro, no tenía la historia, pero sí la información, y con las víctimas que hablé me contaron muchos detalles, de ellas y del violador, que fueron útiles para decirle a Daniel, cómo las agarraba, qué les decía, cómo las manipulaba, son diálogos que me contaron en primera persona.

En la película las escenas más violentas, tienen una crudeza que impacta e incomoda, ¿cuándo supiste que el fuera de campo no iba a ser una opción?
Con respecto a la crudeza, de filmarlas las escenas, creo que a la gente hay que mostrarles para que le caiga la ficha realmente, las cosas como son, no es lo mismo un relato contado que lo visto para llegarle a la gente con las herramientas cinematográficas. En un momento hablé con una de las víctimas y le conté cómo iba a abordarlo, de manera cruda, fuerte, y ella estuvo muy de acuerdo, me dio como la aprobación, porque la gente minimiza tanto, como que no las maltrataron, golpearon. Ahí te das cuenta que este relato, lo que pasa, nunca te va a impactar e interpelar si no lo contas de una manera brutal, hasta en la misma acción cuando las agarra en la calle con el “chumbo”. Ella cuando vio el trailer hasta ella misma lo vio como un depredador, ahí accionando con todo, ahí es a lo que voy yo de por qué mostrarlo de esa manera, porque ahí llega uno, atraviesa a la persona y te hace que realmente entiendas que esto fue devastador para las chicas.

¿Qué trabajo hubo con los intérpretes en esos particulares momentos?
Fue un trabajo bastante rudo, en el casting vi más de 300 chicas y siempre fui claro y sincero sobre lo que tenían que hacer, la exposición que iban a tener, rodaje nocturno, mucho tiempo de desnudos, la mayoría no tenía experiencia actoral, se les explicó el tiempo que iban a estar expuestas, con 40 personas, que no iban a dar marcha atrás. Hicimos algunos ensayos, pruebas con Daniel, él me ayudó mucho, conteniéndolas, para lograr que trabajen, consensuadamente, con mucho ensayo y pruebas.

¿Cómo creés que dialoga con la actual agenda de género la propuesta?
La intención era traer el caso al presente para que se genere debate, y eso pasó también cuando la presentamos en Alemania. Esto es un caso del pasado, pero siguen sucediendo, las listas de violaciones no están confirmadas, pero si la lista de femicidios, un femicidio cada 30 horas. Las violaciones siguen pasando, si bien hubo cambios en la sociedad, faltan años, creo que traer el caso al presente permite debatir todo de nuevo, y además sobre el caso hay mucha desinformación, aun atravesando a tanta gente, no se sabe mucho. Las camadas más jóvenes no conocen el caso, las chicas del casting y las del caso no lo sabían. La película sirve para eso también, para refrescar la memoria y para traerlo una vez más, para que todo se debata.

Hay una precisión técnica y utilización del soporte pocas veces vista en el cine local, ¿cómo surgió esa apropiación del aparato cinematográfico para narrar un caso tan polémico?
Hay algo del cine argentino que responde a un molde, una forma de contar, que yo ya me cansé, me encanta el cine europeo, el nuevo cine argentino, pero hay una cuestión narrativa agotada, por eso tenía la idea de contarlo de otra manera, jugando un poco de salir del esquema. No digo que todos filman igual, no quiero ser soberbio, pero hay cierto estilo bastante cementado. Quise salir del molde, jugando con el material, ir a un lugar no tan seguro, una mezcla que tal vez a algunos no les parezca bien resuelto, uno ya no puede manejar eso. Por ahí fue la búsqueda. Formalmente quería tener un look lumínico, que fue complicado, porque en la ciudad está todo iluminado de otra manera, con leds blancas, nada que ver, y también había zonas de luces amarillas. Me iluminaba mucho todo, tenía que, de alguna manera, apagar para lograr la luz que quería, muy complejo, porque tenés que apagar las luces de la calle, y gracias al apoyo gubernamental, pude hacerlo, apagar todos los faroles, conseguí el permiso y se iban a apagar a medida que íbamos filmando, logrando con iluminación artificial una luz tipo de luna, acercando la película al terror, al gore, por momentos, no todo el tiempo, trabajando con Daniel para que no quede exagerado. Eso fue un poco todo, la mezcla de formatos y ver cómo sumarlo, como la estatua de El rapto de la Sabina, y ahí también hay un juego de formatos.

¿Expectativas con el estreno?
La prensa nos está apoyando mucho y es una movida cada vez más grande, me han convocado de varios lugares generando en los más jóvenes, inclusos, el interés por el caso y la película. Eso aumenta las expectativas y creo que ayudará al estreno.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Ya lo tengo escrito junto a Sofía Castells, trata sobre el maltrato animal, es un thriller.

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