"Tú no eres la dueña de tu trabajo”, dice a EscribiendoCine

Patricia López Arnaiz: La actriz española del momento

Protagonista de La Peste (2020), Uno para todos (2020) y Ane (2020), papel por el que ganó el Goya, Patricia López Arnáiz se posiciona como una de las grandes intérpretes españolas.

Patricia López Arnaiz:  La actriz española del momento
martes 19 de enero de 2021

Me llama la atención que en los medios de tu país se hable del hecho que hayas comenzado “tarde” a trabajar como actriz ¿Qué sentís ante esta reiteración?
Hay una creencia o una idea sobre que a un oficio como el de la interpretación se llega a través de una vocación temprana, o como un sueño que siempre se tiene de joven y que trabajas mucho por conseguir, es una idea, una creencia, que al conocer mi historia es una manera distinta de enfocarlo y de ver que hay gente que llega al oficio de otra manera o por otras vías, también hay un relato sobre el éxito elaborado, llama la atención que una persona con treinta y muchos años encuentre un lugar en el que se encuentra bien y en el que da buenos resultados y funciona. Hay una creencia que a los treinta y tantos ya no pasan cosas.

O que tal vez haya que empezar de muy muy joven, es como una imposición…
No sé si es una imposición, pero sí un relato, en muchas entrevistas este es uno de los temas por los que más me preguntan y hay como una inercia a dar por sentado algo de “has hecho un esfuerzo enorme”, “te has esforzado por llegar”, con esa idea del sueño perseguido que consigues, un poco Walt Disney o hollywoodense, y que creo que no es la única manera en la que se llega a este oficio. Esta esa idea, ese relato y la retroalimentamos mucho.

Acá vamos a romper eso, destacando tu participación tan potente en proyectos con mujeres fuertes, como Teresa de 'La Peste', ¿qué te llamó la atención de ella y su manera de romper convenciones?
La propuesta que tuve por parte de las directoras de casting para hacer las pruebas me ponían en un lugar de mucho poder, yo no sabía para qué era, en un principio, sí sabía que era para una serie de Alberto Rodríguez Librero, y eso me interesaba. En las escenas que me proponían me ponían en un sitio de mucha fuerza, y estuve muchos meses esperando a saber qué habían decidido, y que luego corroboré en rodaje, me daba mucho placer ponerme en ese personaje, ponerme ahí.

¿Qué fue lo que más te gustó de interpretar de Teresa y qué no?
En general es un personaje que me dio mucho gusto hacer, en la primera temporada se pone en un lugar no de heroicidad idealizada, tiene sus claroscuros, eso va a un sitio más real, lo que me daba mucho gusto era algo que había en la escritura, puro texto, frases y circunstancias escritas desde un sitio que me daba placer hacer, como el momento del juicio, enfrentada a 23 hombres, hablando desde un sitio muy controlado, por la clase donde le tocó estar, un sitio muy contenido, y cómo ella utiliza sus armas y violencia, desde un lugar controlada, no es un arrebato, es como cuando disparás un dardo. Me encantaría poder hacer eso en mi vida, cuando te agreden o te toca defenderte de una agresión me gustaría hacerlo desde esa fortaleza.

¿Te pasa seguido eso de “como me gustaría ser como tal personaje”?
Sí, pero no sé cuánto se queda en una idea romántica, con Teresa me pasó eso de querer recordarla e invocarla, con la idea de poder expresarme en la vida como ella desde ahí, pero es algo romántico, las personas estamos condicionadas por lo que hemos vivido y tenemos un carácter que tiene que ver mucho con un contexto y tenemos otras posibilidades, creo, son ideas.

¿Sentís que hubo algo premonitorio, sin saberlo, al hacer el programa, con la pandemia?
Es alucinante, no lo sé, lo mismo que me preguntás nos lo hemos preguntado, no sé si es casualidad o causalidad, estas cosas que se dicen, no tengo mucha idea, te hablo de ideas mías, como en la humanidad, en ciertos períodos de la historia antigua surgieron ideas muy similares en civilizaciones muy distintas entre las que no había comunicación, el campo amórfico que le llaman, cosas que surgen, quien sabe si fue una casualidad o algo premonitorio, pero sí dices “madre mía”, hicimos una ficción y ahora se ha normalizado en nuestras vidas una pandemia cuando para mí era un relato con el que yo trabajaba sobre algo ficticio de hace siglos y está aquí y ahora.

De todos los trabajos en los que has participado ¿con cuál te sentís más conforme hasta ahora?
Puede ser que con La peste, quizás, porque te puede pasar esto de que esté muy vivo el trabajo, tú no eres la dueña de tu trabajo, esto me lo dijo Marta Etura, protagonista de la Trilogía del Baztan, cuando trabajé con ella me dijo “en teatro somos dueña de nuestro trabajo, pero en cine no”, hay tres historias dicen, la que está en el guion, la que se rueda, la que se monta, y en una está toda la preparación que tú haces, llegando a sitios super íntimos, en conexión, en el rodaje te puede pasar, pero luego en el montaje vez otra cosa, o cosas que tú no ves y lo ven otros. Creo que en La peste, a la hora de verlo, tal vez menos sorpresa me llevé en cuanto a lo que he vivido en el rodaje, me gusta mucho lo que consiguió Rodríguez Librero, aún si no hubiese sido parte. Con él me entendí muy bien, hubo ensayos, luego el rodaje, me encontré rápido con el personaje y lo ví muy cerca luego de lo que había vivido. Cuando me tocan personajes más emocionales me choca más verme, tal vez no es el personaje, y que tiene que ver con mi propia mirada para conmigo misma.

¿Cómo sigue el año?
Es muy intenso, ahora ruedo en el Pirineo La cima, película Ibon Cormenzana, junto a Javier Rey, sobre unos alpinistas que están en el Annapurna, estoy presente en la temporada de premios con Ane, una ópera prima preciosa, es una joya, le tengo mucho aprecio, es muy especial para mí, además estoy con una serie que se llama Feria para Netflix, que cuando termine esto la retomo, hay muchos proyectos en la mesa, es un momento muy fértil, intentando respirar, tomando decisiones, atendiendo mi vida personal, es un momento muy intenso.

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