Buenas noches Malvinas

Ana Fraile y Lucas Scavino: "Tanto la desaparición forzada como la Guerra de Malvinas, en el marco de la dictadura, son heridas muy profundas que tenemos"

La nueva producción de Ana Fraile y Lucas Scavino (¿Quién mató a mi hermano?) Buenas noches Malvinas (2020), llega a CINE.AR con la esperanza de echar luz sobre un conflicto que atravesó ha marcado de por vida a sus involucrados.

Ana Fraile y Lucas Scavino: "Tanto la desaparición forzada como la Guerra de Malvinas, en el marco de la dictadura, son heridas muy profundas que tenemos"
martes 29 de diciembre de 2020

A partir del testimonio de Dalmiro Bustos, Elena Noseda y Fabián, Javier y María Elena Bustos, se cuenta cómo miles de familias vivieron una tragedia que sigue presente en millones de hogares. EscribiendoCine dialogó con los realizadores para conocer detalles del proyecto.

Estrenan online y por TV ¿cómo lo viven?
Lucas Scavino: Raro, es un poco extraño porque uno siempre espera la sala, la situación extraordinaria lo impide, pero particularmente esta película tiene mucho para ver en sala y en pantalla grande, y por más grande que sea el televisor que tengas en tu casa o la resolución del streaming no es lo mismo. Por otro lado la oportunidad es buena, para acceder a más gente, con acceso más fácil que ir a la sala, y la fecha es rara porque es casi brindando, pero el balance es positivo.

Ana Fraile: Estamos con la prensa tratando de rastrear organizaciones de veteranos y ex combatientes, el estreno es múltiple y las chances de verla se multiplican, y si bien el estreno es en fin de año es una suerte de balance, en familia, y creo que queda en enero y febrero y casi marzo en la plataforma, y si bien el evento del cine se pierde, se gana que no se restrinja, y ojalá sigan las dos modalidades, el acceso al cine en lugares en donde no hay sala, hay cosas positivas y negativas, pero dura poco, se puede ver en familia.

Conocieron a la familia ¿desde dónde pensaron la estructura que escapa a lo clásico del documental?
Lucas Scavino: Un poco el ir conociendo de manera progresiva a la familia, primero a Dalmiro, luego a Elena, después a Fabián, luego a los hermanos menores, eso nos fue orientando y obligando la manera y forma de la película. Estábamos muy interesados en el psicodrama, ellos utilizaron técnicas de psicodrama en La Plata durante el conflicto de Malvinas, y sabíamos que eso iba a estar desde el comienzo, no en claro de qué manera.

Ana Fraile: En una propuesta de guion estaba cómo se iban a articular los textos de Fabían, las entrevistas y el teatro, que presentamos al INCAA y sus tiempos hicieron que profundicemos en él.Lucas Scavino: Había dos formas literarias que atraviesan el relato, uno de Dalmiro escrito durante el conflicto y uno de Fabián, escrito luego de su regreso, y eso eran dos formas extracinematográficas que queríamos que fueran parte del relato cinematográfico.

¿Aceptaron rápidamente ser parte del proyecto? ¿Cómo fue el proceso?
Lucas Scavino: Lo primero fue la entrevista a Dalmiro y Elena en su departamento, seis horas en las que contaban cómo recordaban los sucesos. Luego entrevistamos a Fabián, estaba internado y nos comunicábamos con él a través de sus padres, y luego nos encontramos con él, fuimos a las presentaciones de sus otros textos, construyendo un vínculo muy lindo, pero de hecho lo filmamos poco, no hay mucho más de aquello que se ve en la película. Y descartamos el regreso de él a las islas, un poco porque él no quería y porque nos dimos cuenta de ello, y ahí aprovechamos las ganas de Javier, su hermano de volver ahí.

¿Fue complicado ese regreso? ¿Pudieron rodar libremente?
Lucas Scavino: Fue distinto a lo que pensamos inicialmente, íbamos a ir con Ana a registrar espacios y finalmente, por los recursos acotados decidimos que viaje uno de los dos. Ana se estaba por ir a vivir a Alemania y decidimos que iría yo. No fue complicado, pero sí había que avisar qué íbamos a hacer, presentar el guion. Y en la isla sí nos estuvieron muy encima para ver por dónde nos movíamos, independientemente de los espacios públicos que rodamos para los que tuve que conseguir permisos y garantizar que no iba a desplegar banderas argentinas, por ejemplo.

El documental tiene una estructura muy diferente ¿surgió rápidamente?
Lucas Scavino: No, fue progresivo, el teatro espontáneo lo registramos en dos días con el grupo La silla, de Dolores Naón, discípula de Dalmiro, y todo lo que pasó pasó ahí gracias a ella y los hermanos, María Elena y Javier, el montaje lo hice yo, con tres líneas de relato, repasando los textos de Fabián, el material de las islas y esto. Fue un trabajo de ir limpiando y con Ana enlazamos y vimos progresión dramática como un todo, no como línea individual, sino crecimiento, curva de conflicto y estructura dramática.

¿Quieren seguir por esta línea de problemáticas sociales, políticas, en sus películas?
Lucas Scavino: A priori no es algo que nos lo planteamos, sí lo detectamos al finalizar, que hicimos trabajos sobre familias y dolores. Sí hay algo que nos debe atraer de eso, pero no como algo planteado de antemano.

Ana Fraile: Me parece que al hacer documentales tenes ciertas premisas en cuanto a historias, y encontrarlas me imagino que es algo evidente, la nueva propuesta que estamos pensando es sobre un grupo, gente organizada también. Y creo que el tema de los hermanos fue una sorpresa, no ahora, sino en el proceso vimos qué son capaces los hermanos por sus hermanos que han sufrido, es algo que las relaciona, pero también son traumas de nuestra sociedad, tanto la desaparición forzada como la Guerra de Malvinas, en el marco de la dictadura, son heridas muy profundas que tenemos y estos personajes son muy significativos.

¿Cómo se complementan como dupla creativa? ¿Dividen el trabajo?
Ana Fraile: Hay división de trabajo, hasta ahora Lucas ha hecho la edición, la producción yo, pero no quiere decir que no compartamos, de hecho compartimos procesos, momentos y luego dar espacio para la creatividad y acompañar. Creo que ahí está lo rico del compartir, en esta película no estuve un año y la hicimos a distancia, compartiendo, pero sin estar en el lugar. Y funcionó bien, porque nos conocemos hace años, nos respetamos y confiamos mucho en el tiempo del otro.

Lucas Scavino: Incorporamos continuamente y escuchar, lo que el otro tiene para decir sobre sus ideas y las del otro, así hacemos algo juntos y se vuelve, en un punto, divertido, porque hay veces que pensamos en simultáneo y otras que no y me llevan a replantear cosas. Hay que tener ganas de compartir, y cuando sucede es bueno para no perder el objetivo final.

Ana Fraile: Los problemas compartidos son medio problema y las alegrías compartidas son doble alegría, y más que el proceso de producción de una película son muchos, y acompañarse en función de una película y contar una historia es beneficioso y ambos tenemos en claro eso, nos entendemos muy bien y es importante.

Lucas Scavino: Al ser procesos largos, además, nos sentimos apoyados en el otro, podemos llorar, reírnos, con el otro, y eso hace más sólida la relación entre ambos.

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