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Crítica de "Teatro de guerra", de una Lola Arias que rompe las reglas

"Teatro de guerra" (2018), debut tras las cámaras de la artista polifuncional, Lola Arias, cruza la realidad con la ficción logrando uno de los trabajos más innovadores y desprejuicidos del cine contemporáneo argentino.

Crítica de "Teatro de guerra", de una Lola Arias que rompe las reglas
domingo 22 de abril de 2018

Partiendo de Campo minado, la obra teatral que ella misma concibió, Teatro de guerra junta a seis ex combatientes de la Guerra de Malvinas durante varias semanas. La particularidad es que tres son argentinos y tres ingleses. Dos bandos en un mismo escenario para interpelarse e interpretarse a sí mismos e interpelar al espectador sobre la guerra y el enemigo.

Estos seis hombres actúan, recitan, cantan, se confiesan y sacan de sus entrañas las esquirlas de una guerra que nunca debió pasar. Seis hombres enemigos sin razón que se hubieran matado 35 años antes y que hoy, por una razón, conviven en armonía, tratando de entender los por qué.

Arias, que en sus trabajos teatrales ya había cruzado ficción y verdad, toma personajes reales con historias propias pero los hace jugar, los lleva hasta límites insospechados, mezclando el humor con el drama, el psicoanálisis con el teatro, la verdad con la mentira, el documental con la ficción, sin la necesidad de tener que forzar la trama ni apelar a golpes de efecto, con una fluidez narrativa y de puesta en escena pocas veces vista.

Teatro de guerra tiene influencias del cine de Rithy Panh (La imagen perdida, 2013), pero con mayor libertad y sin ataduras. Arias destruye el clasicismo, todo lo que se espera de una película sobre Malvinas, la solemnidad de un tema que casi 40 años después tiene cicatrices que no terminan de cerrar, los géneros, los tabúes del teatro y del cine. Teatro de guerra es todo lo que se espera de un documental y todo lo que se espera de una ficción. Es todo y fundamentalmente es cine en su estado más puro.

10.0
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