Buscando mi interpretación

Me perdí hace una semana

En su nuevo film, el joven y prolífico director Iván Fund aborda los límites entre realidad y representación y se interpela sobre la ontología del cine. Me perdí hace una semana (2012) es una película que desconcertará a más de un espectador.

Me perdí hace una semana
viernes 23 de noviembre de 2012
Iván Fund no teme experimentar. Más bien lo contrario: con cada película da la sensación de que teme a lo convencional, lo rechaza. Los labios (2010, co-dirigida con Santiago Loza), en ese sentido, es hasta la fecha su experimento más convincente; conceptual pero a la vez subyugante. En su nuevo film vuelve al cada vez más tenso (y por lo tanto, interesante) límite entre la ficción y el documental. La idea de “registro” se desestabiliza: ¿qué es lo que se representa? En consecuencia: ¿cuál es el texto y cuál es la glosa? Librada a la materialidad de los actos, su película se torna un juego entre aquello que los actores/personajes hacen y la posibilidad de que estén sintiendo, más allá del lugar que ocupen.Esos seres que conforman el relato son cuatro: una pareja de jóvenes que están por separarse (aparentemente, los actores que los encarnan atraviesan el mismo estado), una policía, y un tarotista gay que ostenta el mayor histrionismo en el film, y que busca –sin mucha suerte- a su perrito perdido. Los cuatro viven en el mismo barrio, y conforman el universo que Fund explora y que en algunas secuencias complementa con voces en off de los mismos intérpretes.Más que hermética, Me perdí hace una semana es una película enigmática. Y eso no es un problema, sino –a priori- una virtud. Lo que desconcierta es la intrascendencia de algunas secuencias que se extienden en demasía, y que más que complementarias a la premisa del film terminan siendo disruptivas: cuesta encontrarles un sentido. Menos arbitraria es la decisión de yuxtaponer imágenes de objetos o locaciones en medio del discurrir reflexivo de los actores.Una propuesta que implica a un espectador no sólo activo, sino capaz de concretar una operación asociativa similar a la que hacen los propios intérpretes  en torno a lo real y a lo ficcional (aún sin que sepamos bien cuál es cuál). Se trata de preguntarse, una vez más, sobre la trascendencia del cine en un mundo plagado de actos intrascendentes.
6.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS