En una enorme casa cercana a las dunas, Emma Blank está viviendo sus últimos días. Según dice, pronto morirá de una enfermedad incurable. Es por eso que utiliza, como si fueran sirvientes, a su propia familia. Todos cumplen un papel determinado: la cocinera, la doncella, el mayordomo, el jardinero/mecánico y, cual gota que colma el vaso, el perro. Todo para responder a las extravagantes exigencias de Emma. La tensión se palpa en el ambiente, a punto de explotar en cualquier momento a causa de la tiranía de la “señora”.