Sinopsis

Al principio de la película vemos escenas tomadas de la filmografía de Raoul Walsh que parecen –ya lo veremos– justificar el título. Pero, promediando el relato, las imágenes quedan de lado y las palabras se hacen cargo de la narración. A partir de ahí, la voz en off de un profesor de cine nos guiará por una pesquisa sobre el origen de la frase, que nuestro narrador encuentra por primera vez en un libro de Edgardo Cozarinsky y que resulta el disparador de la película y de una investigación protagonizada por cinéfilos dispersos por el mundo, quienes intentan dar con el verdadero origen de la aseveración de Walsh. “El cine es simple”, dice uno de los protagonistas de esta particular aventura cinéfila. Podríamos agregar que el buen cine es simple y que No existen treinta y seis maneras de mostrar cómo un hombre se sube a un caballo no hace más que confirmarlo.

Contenidos relacionados

Comentarios