Sinopsis

A los hombres que estacionariamente se dedican a esquilar ovejas se los denomina “comparsas”. Las ovejas, los perros, algún flaco caballo y el espacio externo e interno acompañan a esta comunidad masculina en las labores. El trabajo diario y rutinario se trastoca a veces en un aprendizaje, y en muchas ocasiones en un derecho que se trasmite hereditariamente. Las secuencias extensas y distendidas recorren el espacio del afuera, que siempre es abierto e ilimitado, allí donde esos hombres montan y desmontan sus labores cotidianas. En el adentro, esa camioneta en la que viajan, esas casitas que los contienen, se muestran fragmentariamente, casi privados de esa libertad que solo pueden ejercer afuera. El desarraigo, el clima hostil, la repetición de las labores forman un conjunto compacto donde el trabajo luce como una forma de resistencia. Luciana Radeland, junto a su equipo integrado mayoritariamente por mujeres, imprime al documental una mirada femenina que se deja ver en la tersura de las imágenes y en la amorosidad con la que retratan el mundo masculino.

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