Sinopsis

Chasman y Chirolita fueron el número de ventriloquía más importante de la Argentina y quizás uno de los mejores del mundo. El talento de Chasman para manejar a Chirolita era realmente asombroso, hacía ver a su muñeco como si tuviera vida propia mientras encendía un cigarrillo y lo fumaba. Amigos y personas del mundo del espectáculo que trabajaron con él, describen el reservado carácter que tenía Chasman y la particular relación que tenía con su muñeco, cuyo origen y destino luego de la muerte del ventrílocuo son un misterio.

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