Sinopsis

Hay doble sentido en el título de este excelente documental, que es en primer lugar un homenaje a Santiago Álvarez, gran renovador del lenguaje de las imágenes de los noticieros cubanos, desde el Instituto Cubano de Cine e Industrias Cinematográficas (ICAIC) a lo largo de treinta años, y que también es el recorrido hecho por sus allegados a lo largo del camino abierto por Álvarez. Entre todos reconstruyen a esta figura única en el panorama del cine latinoamericano. Contada como un juego de cajas chinas –documentales dentro de documentales, autores dentro de autores, imágenes dentro de imágenes–, la obsesión de Álvarez se revela idéntica a la de sus discípulos: confrontar la realidad de Cuba con otras realidades, poniendo en escena operaciones estéticas que no dejan de ser operaciones políticas, siempre a favor de la Revolución. Los testimonios de sus muchos amigos –como Fernando Birri, Silvio Rodríguez, su montajista, su sonidista, sus alumnos– se entrecruzan con imágenes de archivo de sus trabajos, que no dejan de sorprender, hoy, en este presente tan escaso de ideas cinematográficas.

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