Sinopsis

En 1979 yo estaba en la Escuela de Cine y supe de una romería a los hornos de Lonquén. Fui, había mucha gente y fue la primera vez que vi a los familiares de detenidos desaparecidos con las fotos de sus deudos colgadas en sus pechos. Muchas mujeres de edad, madres. Me llamó la atención aquella marcha porque iba un grupo de gente que representaba un problema nuevo en Chile, el asesinato por parte de agentes del Estado. Y estando en la romería, me presentaron a la familia Maureira, que había perdido a cinco de sus miembros: la mamá perdió a su esposo y a cuatro de sus hijos. La conocí a ella y supe que iba todos los domingos a poner flores en los hornos, entonces los hornos se me figuraron como una animita gigante de Chile. Un mes después de filmar la caminata dinamitaron los hornos. Me pareció evidente que era un tema de memoria, era una acción para borrar lo que allí había ocurrido, era una censura a los hechos. Me dije que tenía que hacer una película que fuera vista y que quedara, entonces me puse a hacer una película en torno a los hornos, sobre los Maureira y las otras familias. (Ignacio Agüero)

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