Sinopsis

Theodore Twombly luce “apagado”, sumergido en una melancolía cotidiana. Casi como un artilugio más llega a su alcance una herramienta que asombra por su (¿aparente?) inventiva y nivel de subjetividad. Ella es Samantha, tan sólo una voz (la de Scarlett Johansson) que le ofrece lo que él necesita: compañía. El único problema es que es un ordenador. El dilema pasa por saber cuál es el límite, cuán profundo es el nivel de mímesis entre lo humano y lo tecnológico y, lo que es más interesante, si esa zona liminal puede degradarse hasta fundirse en una misma cosa.

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