Sinopsis

Me perdí hace una semana vuelve al cada vez más tenso (y por lo tanto, interesante) límite entre la ficción y el documental. La idea de “registro” se desestabiliza: ¿qué es lo que se representa? En consecuencia: ¿cuál es el texto y cuál es la glosa? Librada a la materialidad de los actos, su película se torna un juego entre aquello que los actores/personajes hacen y la posibilidad de que estén sintiendo, más allá del lugar que ocupen.

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