Sinopsis

El pasajero que viaja todos los días en el ferrocarril San Martín seguramente debe haber notado un enorme edificio que parece abandonado al lado de las vías. Cada una de las formaciones de los miles de trenes hacen estremecer los cimientos carcomidos de este lugar llamado “La Lechería”. Tan cerca pasan los trenes que, sacando la mano por la ventanilla, uno podría tocar sus paredes. Detrás de esos muros descascarados, entre medio de mangueras que hacen las veces de cañerías, cables pelados que cuelgan de los techos, agua que rebalsa por las cloacas tapadas y un peligro constante de derrumbe, viven 200 familias que ocuparon el edificio y construyeron sus viviendas como pudieron, una encima de la otra.

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