Sinopsis

En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. El desierto es un enorme espacio intemporal compuesto de sal y viento. Es un pedazo de Marte sobre la Tierra. Todo está inmóvil, sin embargo la superficie está llena de huellas misteriosas. Hay aldeas construidas hace mil años. También hay trenes mineros del siglo XIX abandonados en la arena. Hay cúpulas que parecen naves espaciales enterradas donde viven los astrónomos. Hay huesos por todas partes. La Vía Láctea –en las noches– es tan deslumbrante que produce sombras en el suelo. Para un astrónomo, el único tiempo real es el tiempo que viene del pasado, ya que la luz de las estrellas tarda muchos años en llegar a la Tierra. Por lo tanto ellos siempre miran hacia atrás. Lo mismo le ocurre a los historiadores, arqueólogos, geólogos, paleontólogos; y a las mujeres que buscan los restos humanos de sus familiares, prisioneros políticos de la dictadura. Todos miran atrás para comprender mejor el futuro. Ante la incertidumbre del porvenir, el pasado nos habla.

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