Sinopsis

Siete años dedicó Khrzhanovskiy a completar esta película, que es algo así como un biopic gestado en el mejor de los mundos posibles: uno que, sin dejar de lado la más pertinente información documental ni el material de archivo, lo procesa todo a través de la imaginación y la creatividad de uno de los mayores animadores rusos del último medio siglo. Su materia prima son las memorias del poeta Joseph Brodsky (Nobel de Literatura 1987) narradas en un largo viaje transoceánico, según imaginan el director y el guionista Arabov, de regreso a casa. Y es que Brodsky (1940-1996) partió de su nativa San Petersburgo para exiliarse en Norteamérica en 1972, y, aunque murió nacionalizado estadounidense, pasó casi la mitad de su vida surcado por la nostalgia por su patria. Sus recuerdos nos trasladan hasta su infancia, los años de la guerra y las protectoras, calurosas, inspiradoras figuras de sus padres; es la época en que alcanza su mayor grado de sensibilidad y empatía este relato que imbrica con originalidad la historia del siglo XX soviético (la guerra, el antisemitismo, el estalinismo, la KGB) y lo íntimo (el despertar sexual e intelectual), combinando actuaciones que irradian convicción con material de archivo, y unos subyugantes dibujos animados (y algún collage fotográfico) de estilo artesanal y altísimo vuelo que nos dejan pidiendo más.

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