Sinopsis
ablando de Agaetis Byrjun, el segundo disco de Sigur Rós, Keith Gwillim sentenciaba desde el sitio web Stylus que el nombre traducido “significa ´un buen comienzo´. Y es la subestimación más humilde que jamás haya oído. Agaetis Byrjun no es sólo el comienzo, sino que se presenta con un audaz medio y un gran final: toda una carrera en los confines de un solo disco. Aun si este grupo de músicos jamás volviese a agarrar un instrumento, dentro de cien años seguiremos cantando loas a este álbum, y deseando que todo en la vida pudiera saber tan dulce”. Eso es, fue y será, Sigur Rós. Y si en Heima se buscaban los por qué detrás de esta incomparable banda islandesa, Inni es la más pura explicitación de la impactante experiencia sensorial que resultan sus recitales en vivo. Morisset logra inmiscuirse en la intimidad del grupo en escena, a fuerza de simples y contundentes elementos cinematográficos. La creación de climas, los delicados crescendos, la palpable sensibilidad a flor de piel hablan de la urgencia musical de los de Reykjavík. El post-rock bien entendido. Sí, vale la pena vivir Inni.