Pinamar recibió un western bien argentino
Desde Pinamar, Ezequiel Obregon - Mié, 09/03/2011 - 12:24Fernando Spiner y parte del equipo de Aballay, el hombre sin miedo (2010).
El film protagonizado por Pablo Cedrón, Nazareno Casero, Moro Anghileri, Lautaro Delgado y Claudio Rissi, entre otros, tuvo su estreno oficial en el pasado Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y ahora participa de la sección "Y el ganador es..." del Festival de Pinamar.
Aballay... mixtura al género gauchezco con el western. Consultado por EscribiendoCine acerca de la mezcla de estas modalidades narrativas, el realizador expresó: “Me parece muy atinada esta observación. Pienso que una respuesta posible para que esto funcione bien es que es un género genuino para nuestra historia, en donde hay colonización, un territorio sin ley y aparece la ley del más fuerte. Y además algo que me parece genial, y es la tradición del género en el cine argentino. Si bien no es de una significación enorme, hay casos como el de Pampa bárbara y otras películas como Juan Moreira.”
Claro que el rodaje fue arduo. Sobre los pormenores en la filmación, el realizador dijo: “Si bien esta es una película grande, es también una película independiente, difícil, con muchos exteriores y muchas jornadas, caballos, traslados, caídas, muertes, disparos. Cosas difíciles de hacer porque exigen concentración y mucho cuidado. Se nos cayó un inversor faltando algunas semanas, por lo tanto la rodamos en seis semanas cuando la idea era hacerla en nueve.” “Nos planteamos que todo estuviera cuidado, frente a las grandes dificultades que tenía la película. La gauchesca en sí implica ese riesgo: hay un mundo a construir. Pensamos muchas cosas e investigamos mucho. Y también tuvimos suerte, porque yo lo que quería era dejar un poco el estereotipo de la gauchesca pampeana. No quería eso. La idea era armar un mundo que sea verosímil. En el lugar que elegimos encontramos una verdad que coincidía con algunas verdades que traíamos. Por ejemplo, Rissi había hecho Shakespeare en tonada catamarqueña. Hicimos algo coral en cuanto a los idiomas, porque hay un cordobés, un porteño, un catamarqueño. Se hablan también los idiomas de los valles. Decidimos que el personaje de Moro hablara en tucumano, porque su padre procede de Tucumán. Se fue armando así y funcionó algo que era a lo que yo más temía. Hay otras cuestiones realistas que debimos cuidar”.
También estuvo presente el responsable de la banda sonora, Gustavo Pomeranec, quien nos habló acerca de su labor en el film: “Hace un tiempo me llamó Fernando y me dijo ‘tengo en mente un western chorizo’. La idea era que la música usara este código del western pero que sea nuestro, por eso se trabajó con el charango. Trabajamos con un instrumento que es una mezcla de guitarrita con charango. Encontramos un sonido que creo que es propio de la película”.
En cuanto a los actores estuvieron presentes la bella Moro Anghileri y Claudio Rissi, quien hizo gala de un humor que está en las antípodas de su personaje, un caudillo siniestro que mete miedo. “Mi papel lo iba a hacer Jack Nicholson, pero no pudo por un tema de agenda y ahí me llamaron”, deslizó en la conferencia. Luego, con seriedad, reflexionó sobre su oficio: “Para mí el trabajo del actor es transformarse en una persona distinta. Cuando trabajamos somos amorales los actores, no podemos abrir juicios respecto de los personajes. Al contrario, tenemos que defender la línea de pensamiento que el personaje tiene. Yo puedo hacer con absoluta dignidad un personaje como Videla, con quien no acuerdo, pero en un set o escenario haría el mejor hombre del mundo, defendería sus ideas. Todos esos personajes habitan en mí, el más cálido, el más romántico, el más amoroso y el más perverso. El trabajo excitante que tiene el actor es cuando se prepara para exponer esas virtudes y esas miserias. Se trata de abrir esa caja de Pandora y sacar toda esa mugre que habita en mí. Todos en algún momento deseamos matar a alguien, generarle dolor por el dolor que me está haciendo. Pero no lo hacemos. Como actor, tengo la posibilidad de hacerlo y luego no quedar teñido con eso.”

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