Rolando Gallego
14/01/2021 11:16

Hasta hace no muy poco era raro encontrarse con publicaciones que analizaran el rol de la mujer en el cine, y, si los había, estaban dedicados a alguna actriz o figura particular que destacara por su “excelencia” en la materia. “Excelencia”, eso es lo que se les exigía, y sigue siendo necesaria, para que las mujeres trasciendan fronteras con sus propuestas, ejerciendo el rol que han elegido para sus vidas, algo que no se les pide a los hombres, y para formar parte de ese grupo de pioneras, o del de las pertenecientes a generaciones venideras que continuaron un legado sabiendo, todas, que la tarea era complicada, principalmente por el poco lugar ofrecido a las mujeres, en una industria patriarcal, misógina, y que aún hoy sigue mirando con ojos cuestionadores aquello que naturalmente se tendría que mantener, una igualdad, al menos, que equipare logros y posibilidades.

Una Semana Solos

(2007)
8.0

Por suerte, recientemente, algunas publicaciones han revelado y demostrado, que esto no es algo actual, que la lucha existe hace tiempo y que hay mujeres cineastas, actrices, maquilladoras, DF’s, directoras de castings, utileras, directoras de arte, etcétera, que siempre bregaron por un espacio diferente al establecido.

En Las mujeres en el cine argentino. Imágenes, representaciones sociales, estereotipos (Malisia Editorial) la Licenciada en Psicología y Magíster en Educación, María Matilde Balduzzi, recorre con erudición y análisis la representación de las mujeres en el cine local, centrándose en géneros como la comedia, en determinados períodos, lugares que sirvieron para la multiplicación de estereotipos femeninos. La censura, la irrupción de María Luisa Bemberg, el “nuevo cine argentino”, todo sirve de material de reflexión e investigación.

Sobre Bemberg, recientemente el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata editó El asombro y la audacia, un ecléctico volumen que intenta asir, desde varios planos, la figura de una de las mujeres claves del cine nacional. El título, aún con su contradictoria enunciación, ya que ni asombro ni audacia tendrían que ser parte hoy de la reivindicación de la cineasta, una mujer que cambió su vida por y para el cine, se muestra errabundeante por la multiplicidad de materiales, pero en algunos pasajes, como las entrevistas realizadas con personalidades de la industria que la acompañaron, y la incorporación de nuevas voces, como la de Clarisa Navas, sus recuerdos en el Tropical Videoclub alquilando VHS de la realizadora, permiten dimensionar la obra de una pionera que marcó a fuego el cine y no sólo el cine hecho por mujeres. El volumen es compilado por Marcela Visconti y Julia Kratje.

Kratje también es la compiladora de Espejos Oblicuos. Cinco miradas sobre feminismo y cine contemporáneo (Ediciones La Cebra), ideal para los amantes del análisis y la crítica académica, con una mirada que profundiza en espacios, al revisar Una Semana Solos, de Celina Murga, o una poderosa descripción de Vagón fumador, de Verónica Chen, por mencionar solo alguno de los ensayos, en donde el análisis de género trasciende la especificidad y universaliza sus objetivos.

Y por último, la fundadora y directora de FEMCINE, periodista y pensadora del cine Antonella Estevez, lanzó recientemente ¿Por qué filmamos lo que filmamos? Diálogos en torno a la mujer en el cine chileno (La Pollera), continuación del volumen del mismo nombre en el que analizaba el cine chileno entre 2006 y 2016 y ahora está enfocado en realizadoras del país vecino con testimonios de Marialy Rivas, Pepa San Martín, Claudia Huaiquimilla y Alicia Scherson, entre otras.

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