EscribiendoCine
06/07/2020 11:32

El maestro italiano Ennio Morricone que acaba de fallecer atesoraba una incomparable carrera de compositor cinematográfico que el destino había esquinado injustamente hasta que en 2016, en el Teatro Dolby, en Hollywood, Morricone se llevó la ovación más larga de la noche, con el auditorio en pie, mientras él miraba emocionado a los que le aplaudían apoyado sobre el atril y con una pequeña hoja de papel entre las manos, en la que tenía escritos sus agradecimientos y que leyó en italiano. La banda sonora de Los 8 más odiados de Quentin Tarantino, le recompensaba al fin con la más merecida de las estatuillas que aún no había logrado. Una trayectoria impresionante que recorremos a continuación.

Cinema Paradiso

(1988)

1. Por un puñado de dólares (1964): Es escuchar esta banda sonora y pensar enseguida en Clint Eastwood, Sergio Leone y los spaguetti western que se rodaron en Almería. Fue la primera colaboración entre el compositor y el cineasta y se notan, más que nunca, los silbidos, arpas de boca, trompetas y otros instrumentos de viento (y de todo clase), junto con sonidos que emulan chasquidos, latigazos o cosas parecidas. Todo esto se repetirá en próximas películas. Uno de los clásicos en la música del género del western italiano.

2. La muerte tenía un precio (1965): La colaboración entre Morricone y Leone continuó con un film que también es hoy un clásico absoluto del género. Partitura contundente y seca, con la instrumentación habitual en el compositor. Sobresale por su violencia, reflejada en un tenso tema en el que se emplea el soniquete de un reloj-carrillón, pero también por su pletórica secuencia final. Asimismo, por el tema dedicado a la figura del protagonista.

3. El bueno, el feo y el malo (1966): Probablemente es la BSO más reconocible (aunque todas lo son en buena medida) que se asemeja al aullido de un coyote. Es una melodía de dos notas que es un tema frecuente, y es utilizado para los tres personajes principales, con un instrumento diferente para cada uno. Tuvo tanto éxito qu el álbum de la película llegó a dominar las listas durante más de un año, logrando alcanzar la cuarta posición en la lista de álbumes pop.

4. Hasta que llegó su hora (1968): Morricone la compuso antes de que la película fuera rodada y apoyándose únicamente en el guion que le dio Leone. Para esta BSO utilizó instrumentos tan diferentes como, entre otros, guitarras (acústicas y eléctricas), trompetas, clavicordios, campanas, banjos o la inolvidable armónica del personaje de Charles Bronson y los habituales silbidos.

5. Érase una vez en América (1984): Esta fue la última película en la que trabajaron juntos Morricone y Leone. Y para algunos es la mejor banda sonora de las que creó el compositor. Después del cine de vaqueros llegaría el de gángsteres en los ochenta. La música acompaña magistralmente a un grupo de niños que crecen como pueden en las calles de Manhattan de los años 20 hasta convertirse en delincuentes. Con una partitura en la que el piano adquiere el papel protagonista.

6. La misión (1986): Para esta película religiosa - trata sobre el poder detentado por la Iglesia centrado en la Compañía de Jesús en el siglo XVIII- Morricone se apoyó en corales litúrgicas, tambores nativos y guitarras españolas, a veces en la misma pieza, en un intento de captar la variedad de culturas que aparecen en la película. Es tan conocida que ha aparecido en multitud de spots publicitarios.

7. Los intocables(1987): El compositor ofreció en esta ocasión un repertorio de canciones no muy largas pero plagadas de intensidad, con ritmos fuertes y tan emocionantes como algunas escenas de la película, lo que hace que muchas por su contundencia hayan quedado en el imaginario del espectador -ese tipo de cine ochentero con mayúsculas- pero también contenía varios temas mucho más tranquilos y emotivos,

8. Cinema Paradiso (1988): Esta cinta, que aborda el descubrimiento de la vida y que es un canto de amor al cine, acabó convirtiéndose en uno de los varios himnos cinematográficos escritos por el maestro romano. Es imposible escucharla sin que se erice la piel con ese puntito de nostalgia y melancolía que también tenía la trama de la película.

9. Sostiene Pereira (1995): Dulce Pontes puso voz a 'La brisa del corazón', una de las canciones que el maestro compuso para esta película. La canción suena dos veces, al comenzar el filme, que sirve para ambientar el lugar donde transcurre el argumento, Lisboa, y darle el tono evocador. Y cuando acaba, ese mismo fado se ha transformado en un himno reivindicativo, del orgullo y la dignidad del protagonista, que lucha contra la dictadura de Salazar.

10. Los 8 más odiados (2015): Con la película de Tarantino por fin Morricone ganó el Oscar. Tuvo que esperar varias décadas y cuantas obras maestras para conseguirlo. De alguna manera, el compositor italiano volvía a aquellos chasquidos de las bandas sonoras que compuso para las cintas de Sergio Leone. Porque este también es un western. Eso sí, moderno y tarantiniano. Una maravilla.

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