Juan Pablo Russo
22/05/2020 15:09

En los últimos tiempos fuimos testigos de cómo series y películas españolas cosecharon premios y éxito de público. Dos nominaciones al Oscar, un Bafta, siete Annie, premios en Cannes, Venecia, Karlovy Vary, San Sebastián, Mar del Plata... Y aunque la afluencia de público en las salas españolas cayó casi un 10% con respecto al año anterior el streaming lo llevó a lo alto del podio.

O que arde

(2019)

La industria cinematográfica española produjo en 2019 un total de 255 largometrajes, de los cuales 118 fueron películas de ficción, 132 documentales y cinco films de animación. En 2019 el cine español convocó puertas adentro 16 millones de espectadores, según la consultora Comscore, aunque cifras provistas por Netflix aseguran que más 30 millones de hogares en todo el mundo vieron durante su primer mes Klaus, la animación que Sergio Pablos realizó para la plataforma de streaming. No hay duda que las formas de consumo han cambiado (la crisis por la pandemia del coronavirus disparó los números de todas las plataformas) y hoy al éxito debe medirse desde diferentes variables.

Los contenidos españoles en épocas de pandemias

Desde la declaración de emergencia sanitaria en marzo pasado más de 300 rodajes ya previstos se vieron suspendido, postergado o cancelado y varias películas españolas eligieron las plataformas para su estreno. Asamblea resultó la primera película que tomó la decisión de trasladar su estreno a una plataforma on demand. La ópera prima de Alex Montoya, una reflexión sobre lo difícil que es tomar decisiones de forma comunitaria, puede verse en Filmin con un éxito impensado. Contrariamente HBO decidió postergar el estreno de Patria, la esperada serie basada en el libro homónimo de Fernando Aramburu que hace foco en ETA.

En Argentina, los contenidos españoles de Netflix y Movistar+ no dejan de encabezar las listas de preferencias del público. Películas como El hoyo, Hogar, La trinchera infinita, El silencio del pantano yTe quiero, imbécil se ubicaron entre lo más más visto junto a series como Toy Boy, Élite, Vivir sin permiso, Merlí: Sapere aude, La línea invisible, Valeria o La casa de papel.

El porqué del éxito

Jon Apaolaza, periodista madrileño y director de Noticine.com dice que algún día habrá que agradecerle a las plataformas digitales y a los canales temáticos que hayan desmontado teorías tan acendradas en la industria como que el idioma español representa una barrera. “Vivimos la caída de las fronteras”, manifiesta. Pero advierte que con respecto al cine los últimos éxitos son puramente casuales y no obedecen a una pujanza especial. “En mi opinión, en este momento existe mayor interés internacional, sobre todo en los festivales, por el cine latinoamericano que por el español”.

Mientras que para Nacho Ruipérez, realizador de El desentierro, película que cuenta con la actuación del argentino Leonardo Sbaraglia, sucede que cuando en el cine español una película genera un gran éxito en los siguientes años aparecen muchas otras con la misma fórmula. “Imagino que es lo mismo que sucede en otras industrias como la argentina, la francesa o la estadounidense” Pero destaca en una entrevista con este medio que a pesar de ello aparecen nuevos cineastas que arriesgan como es el caso de Lucía Alemany que estrenó su ópera prima La Inocencia, así como Dani de la Torre, Arantxa Echevarria, Jon Garaño y Aitor Arregi. “Todos ellos están aportando una savia enérgica que le viene muy bien al cine español”.

La nueva ola de los Festivales

Dentro de esa “nueva ola” a la que hace referencia Ruipérez hay nombres que en el último tiempo se convirtieron en figuras recurrentes de los festivales de cine de autor cosechando premios en Cannes, Venecia o Karlovy Vary. Oliver Laxe, Albert Serra, Jonás Trueba, Rodrigo Sorogoyen o Eduardo Casanova, que estrenó Pieles en la Berlinale y más tarde fue adquirida por Netflix, son referentes de una renovación que evita repetir fórmulas.

“La distribución de Pieles fue un regalo que me ha abierto muchas puertas fuera de mi país. Me encanta el formato clásico del cine, la pantalla grande pero lo que ha hecho Netflix ha sido algo increíble con los nuevos autores”, comentaba Casanova en una reciente visita a la Argentina.

Los festivales son sin duda una plataforma de despegue importantísima no solo para el cine sino para los nuevos autores pero lo cierto es que las películas también necesitan de otras ventanas de exhibición para llegar al gran público. Para el asturiano Fran Gayo, programador de ESPanoramas, la muestra de cine español que se realiza desde hace seis años en Buenos Aires, había una serie de cineastas que tenían suerte en el circuito de festivales pero que no podían llegar a las salas comerciales, sino que solamente podían acceder al circuito alternativo. “Era un cine que sobrevivía a base de prestigio, Por suerte ahora hay una especie de evolución a la vez que ese prestigio se sigue manteniendo”, comenta.

Una de las explicaciones sobre este fenómeno podría ser que los directores que venían haciendo un cine más de guerrilla de repente hicieron un “asalto” a los medios de producción y comenzaron hacer películas que funcionan aparte del ámbito de los festivales de cine. “Las últimas películas de Oliver Laxe o Jonás Trueba tuvieron una gran aceptación de público, además de buenas críticas. Siento que hay una nueva situación. Una especie de campo intermedio que es hacia donde debería ir todo esto sin que desaparezca por supuesto el cine de autor más clásico enfocado hacia el gran público ni el cine más radical”.

Klaus y el cine animado

El animador español Sergio Pablos tenía una carrera de éxito cuando decidió dejar atrás Hollywood para montar en Madrid su propia empresa. Era el año 2004 y, tras haber sido animador de Hercules, de El jorobado de Notre Dame y co-creador de Mi villano favorito volvió a España donde planeó su gran golpe: Klaus, un cuento de espíritu navideño que este año arrasó en los Annie, el Oscar al cine de animación, con siete premios, e hizo historia en los Bafta del cine inglés al ganarle a Toy Story 4.

El novel director es el responsable de la primera cinta animada producida por Netflix y realizada con animación dibujada a mano. Klaus, que consiguió colarse entre las cinco nominadas al Oscar en el rubro Película Animada, cuenta la historia de un cartero egoísta y un fabricante de juguetes solitario que entablan una amistad poco probable.

"De no ser por Netflix, esta película ni siquiera existiría", sostiene Pablos. “Al principio Netflix no estaba muy receptivo, pero en cierto momento decidieron incrementar su presencia en el área de animación. Desde entonces, las cosas fueron muy fluidas y ha sido una experiencia estupenda”.

Las series: Un mundo aparte

En cuanto a series de ficción se refiere en 2019 se emitieron en España por diferentes plataformas un total de 43 series producidas en el país, según cifras del sitio Fueradeseries.com. Una de las más aclamadas cruzando la frontera fue La casa de papel. La ficción creada por Álex Pina sobre el robo a la Casa de la Moneda y Timbre consiguió dar la vuelta al mundo y resultó la primera serie española en hacerse con un Emmy Internacional en la categoría de Mejor Drama. Además, tal y como reveló la plataforma, se convirtió en la serie de habla no inglesa más vista a nivel global.

Para Apaolaza el éxito internacional de las series españolas responde a que se asumieron mayores riesgos en las historias y en la calidad de producción. ”Durante mucho tiempo, antes de la llegada de las plataformas y los canales Premium, se hacían series de corte exclusivamente "familiar", que buscaban interesar desde a adolescentes hasta jubilados. Ahora incluso los canales que producían esas series se "atreven" con temáticas mucho más acotadas y atrevidas. “Ojalá esta época de oro en la ficción televisiva siga”, agrega.

Las chicas del cable es otro ejemplo de repercusión fuera de España. Argentina, Chile, Perú, Colombia, Estados Unidos y toda Europa se rindieron a los pies de la antigua Compañía Telefónica Nacional de España del Madrid de 1928. Mientras que Élite se volvió el último fenómeno global al ubicarse en el puesto número cuatro como la serie más popular en IMDB, la principal base de datos de cine y televisión de internet. A los pocos días de su estreno se convirtió en la serie más ‘maratoneada’, porque los usuarios no podían ver únicamente un capítulo.

La lista de series españolas de enorme éxito es casi infinita: Merlí, Velvet, Vis a Vis, La Peste, Hierro, Paquita Salas, La zona, Arde Madrid y Déjate llevar, serie escrita, dirigida y protagonizada por Leticia Dolera, que arrasó en el palmarés de la segunda edición de Canneseries, son solo algunos ejemplos.

"Supongo que la serie conecta con gente de distintas partes del mundo porque trata temas universales. Habla del éxito contra el fracaso, de la presión social por gustar, por tener 'likes', de la maternidad, del sentimiento de culpa que arrastran muchas madres trabajadoras", justifica Dolera. Pero también de la familia, añadió, de nuevos patrones familiares y de la sexualidad que hila buena parte de la historia y transforma las mujeres en "sujetos que desean" y no en "objetos deseados".

Otro trabajo de enorme seguimiento extranjero es El ministerio del tiempo. La aplaudida serie ya es todo un fenómeno de masas. En China la utilizan para aprender castellano y fue reconocida con un Gold Panda Award.

España en Argentina

En 2019 solo ocho películas se estrenaron en salas locales, de las cuales cuatro fueron coproducidos por Argentina. Salvo casos puntuales como los de Pedro Almodóvar o Alex de la Iglesia, el cine español (como todo el iberoamericano) no consigue pantalla y el streaming resulta la única alternativa para acercarse a él. Aunque para aquellos que todavía disfrutan del formato clásico, la muestra ESPanoramas, sigue siendo casi la única alternativa de ver lo más reciente, diverso y arriesgado de esta cinematografía en pantalla grande.

“Sin duda los nuevos formatos facilitan que el espectador en casi cualquier punto del planeta acceda a otras cinematografías. No obstante, con ESPanoramas mantenemos la apuesta por la sala de cine como espacio privilegiado de la experiencia cinematográfica más completa”, sostiene Luis Marina Bravo, Director del Centro Cultural de España en Buenos Aires.

El pasado mes, cómo sucede desde hace seis años, el espectador argentino colmó las salas para ver ficciones y documentales que abarcaron un panorama reciente de exitosas y premiadas películas como La hija de un ladrón, Los días que vendrán, La virgen de agosto, O que arde o la animación Buñuel en el laberinto de las tortugas.

Para el funcionario este interés del público argentino se da, entre otras causas, porque las relaciones entre ambos sectores cinematográficos son muy intensas. “No solo hay muchas coproducciones y actores trabajando en películas de ambos países sino también los grandes festivales argentinos otorgan una atención regular a nuestros films (Las últimas ediciones del festival marplatense premiaron con el Astor de Oro a O que arde, de Oliver Laxe, en 2019, y Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta, en 2018). Estamos muy agradecidos por ese interés que el público argentino demuestra por el cine español, y creemos que existe aún un margen de crecimiento, y por eso continuamos trabajando para que haya más estrenos”, comenta.

Además de ESPanoramas, Marina Bravo adelanta que para este año tenían previsto una fuerte participación de cine español en festivales locales, estrenos trimestrales en la Sala Lugones y actividades en el CCK pero que debido la crisis sanitaria deberán reprogramarse.

Esta nota fue publicada anteriormente en Revista Acción

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