Juan Pablo Russo
12/01/2020 14:03

Tras la nueva edición de la ficción -traducida por Inés Garland- ¿Quién se hará cargo del hospital de ranas?, Eterna Cadencia publica A ver qué se puede hacer, una selección de ensayos, escritos y reseñas que Lorrie Moore realizó a lo largo de más de treinta años sobre grandes artistas contemporáneos de la talla de Philip Roth, Margaret Atwood, Nora Ephron, Kurt Vonnegut, Miranda July y Alice Munro; sucesos políticos como el affaire Clinton-Lewinsky o la presidencia de Barack Obama; películas taquilleras como Titanic y series como The Wire, Homeland y True Detective.

Titanic

(1997)
8.4

En el prólogo de A ver qué se puede hacer, Moore relata que Robert Silvers, el editor de The New York Review of Books, le enviaba los libros a reseñar con una nota que, se repetía: “A ver qué se puede hacer”.

A ver qué se puede hacer es una revisión que Lorrie Moore realiza de una serie de personajes, libros, programas de televisión, películas, política y de su propia vida, para adentrarse en aquellos temas que la interpelan y aterrizan en sus historias.

Estos artículos reunidos -traducidos al español por Cecilia Pavón- buscan deconstruir a figuras públicas y populares tan disímiles como Philip Roth, Kurt Vonnegut, Lena Dunham, Amos Oz, Miranda July, John Cheever, Nora Ephron, Clarice Lispector, series de televisión como The Wire, Homeland y True Detective, películas como Titanic o O. J.: Made en América, un documental sobre O. J. Simpson, y acontecimientos históricos como el affaire Clinton-Lewinsky o el atentado a las Torres Gemelas. Para escribir sobre cualquiera de estas temáticas recurre a las mismas herramientas que en sus textos de ficción y yuxtapone imágenes de una manera que la mente las captura para siempre.

En su minucioso perfil de Kurt Vonnegut por la edición de Galápagos, Lorrie Moore escribe: "Sí, la cultura estadounidense es más inteligente que sabía". Pero Kurt Vonnegut, ese poeta de nostalgia y Armagedón, podría ser ese raro escritor estadounidense que identifica a ambos. Baila las danzas ingeniosas e informadas de la inteligencia literaria, pero mientras lo hace, mira con atención y ve.

En una revisión de Mao II de Don DeLillo, Moore se pregunta: "Si los terroristas han tomado el control de la narrativa mundial, si han capturado la imaginación histórica, ¿se han convertido, en efecto, en los nuevos novelistas del mundo? Por pura influencia sobre la mente humana, ¿han desplazado una literatura precariamente colocada? ¿Son los escritores, a falta de una fe mayor aunque letal, los nuevos rehenes?"

El ingenio de Moore hace que el lector se vuelva activo, partícipe, especialmente cuando dice algo incómodo, que es a menudo. En un ensayo sobre la escritora Joan Silber, afirma: "Quizás la religión siempre ha sido una especie de hospital".

Moore aborda la escritura como una forma de llegar despiadadamente al lector. Sabe y recuerda que realmente, los escritores quieren hablar con otros lectores y especialmente con otros escritores. Aunque solo sea un tanto en secreto, en la página, sobre "la forma en que vivimos ahora y ahora y ahora".

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