Juan Pablo Russo
01/12/2019 12:53

La producción literaria del escritor austríaco Peter Handke, reciente ganador del Premio Nobel de Literatura 2019, es tan extensa como ecléptica. Abarca prácticamente todos los géneros, incluido el cine. Mientras que la de su par Olga Tokarczuk resulta una incógnita para la mayoría de los argentinos.

Los bellos días de Aranjuez

(2016)

Handke fue recuperado por sellos argentinos como Eterna Cadencia, que en 2012 publicó Lento en la sombra, ensayos, artículos y críticas compilados por Matías Serra Bradford y traducidos por Ariel Magnus; El Cuenco de Plata, que editó El vendedor ambulante y Lento regreso, un maravilloso texto escrito en 1979 que relata el viaje de Valentín Sorger desde Alaska hasta Nueva York, pasando por la costa oeste norteamericana; y Edhasa, responsable de Carta breve para un largo adiós, traducido también por Magnus, escrito en 1971, narrado en la primera persona del protagonista, un conflictivo personaje que percibe distorsionadamente la realidad, como si estuviera soñando. En varias oportunidades sus extraños pensamientos derivan en alucinaciones que bordean la locura. En definitiva quiere huir de sí mismo para convertirse en otro.

Referente de la literatura en ocasiones experimental e influyente de los años 60 y 70, Peter Handke, nacido en la región austriaca de Carintia de una madre de la minoría eslovena y un padre alemán, estudió derecho en la ciudad de Graz, aunque pronto se consagró en exclusiva a una vocación literaria que le ha llevado a escribir teatro, poesía, relato, novela, guión, ensayo y libros de viaje.

Su consagración llegó con su novela más conocida: El miedo del portero ante el penalti (1970), de tono existencialista, en la que se relata la historia del antiguo guardameta Josef Bloch, después de ser despedido de su trabajo como mecánico. La novela fue llevada al cine por su amigo el director alemán Wim Wenders, con quien ha realizado seis proyectos, como el guion de Las alas del deseo (1987). La última colaboración fue Los bellos días de Aranjuez (2016), basada en una obra teatral homónima y con título sacado del Don Carlos de Friedrich Schiller.

La literatura de Handke es política: quiere construir comunidad en base a la autenticidad, no a la mentira. Sus novelas, diarios y ensayos casi no tienen trama o argumento lineal. Lo que se promete como un thriller en realidad es un anti-thriller, lo que se anuncia como novela también. Porque a Handke no le interesa entretener. Su narrativa busca entrenar a los lectores para que descubran los convencionalismos que hay en la lengua, sus discursos mentirosos, deshonestos; que aprendan a señalar los tópicos, las frases hechas, los lugares comunes, la falta de empatía. Su literatura, que es prosa muy cercana a la poesía, y que se maneja con giros notables a la vez que muy precisos, pretende un mundo mejor. Ello se logra buscando otro lenguaje.

De la también ganadora del Nobel, la polaca Olga Tokarczuk, poco conocida en Argentina y apenas traducida, llega Los errantes, con el que ganó el Man Booker, vegetariana y ecologista declarada, es muy popular en su país y según el jurado del Nobel "simboliza el traspaso de las fronteras como forma de vida".

Con una inteligente apuesta formal la escritora recorre una constelación de historias que motivan una honda reflexión sobre la condición biológica del hombre y su condena a la finitud. Sus temas son el cuerpo humano, la historia de los anatomistas del siglo XVIII que se aproximaron a su conocimiento y conservación, y el viaje, la vida nómade y todo lo que le pertenece: las maletas, los aeropuertos, los hoteles, las circunstancias en que el azar puede abrir una puerta inesperada.

Crónicas, ficciones, notas de viaje, testimonios personales y reflexiones breves dan cuenta de una prosa que busca renovar el género de la novela con una estructura que intercala los géneros.

Comentarios