Juan Pablo Russo
01/12/2019 11:19

Cinco años después de su aclamado debut como directora, Miele, que trataba sobre Irene, una joven que practicaba el suicidio asistido bajo el seudónimo de “Miel”, la actriz Valeria Golino regresa al cine con Euforia (2018), presentada en Un Certain Regard en el 71 Festival de Cannes, una metáfora de los caminos cínicos de la vida, una oda a los pequeños momentos que no se aprovechan por el afán de buscar algo más allá de lo que permite la vida, que se consumen rápidamente.

Euforia

(2018)
6.0

Ettore (Valerio Mastandrea) no sabe que tiene un agresivo tumor cerebral. Todas sus estudios médicos pasan por su hermano menor Matteo (Riccardo Scamarcio), quien es misteriosamente capaz de ocultar la verdad a toda la familia, incluso al propio Ettore. Mientras el hermano mayor, que es cada vez más consciente de que tiene que haber algo más serio detrás de su tartamudeo ocasional y pérdidas de memoria a corto plazo pasa por una serie de tratamientos, el hermano menor se encuentra en el peligroso camino de las drogas y el alcohol. Matteo, que está forrado de dinero, puede permitirse lo que quiera, pero está viniéndose abajo lentamente. Matteo preferiría intercambiar su propia vida con la de su hermano, gestionar la enfermedad de su hermano, darle lo mejor que la medicina moderna puede ofrecer sin revelar la verdad, que enfrentarse a su propio deseo de fumar, beber o esnifar cualquier cosa que caiga en sus manos.

No está claro el porqué de que Matteo oculte la enfermedad de su hermano a toda la familia, la cual también queda torpemente relegada a un segundo plano para hacerle sitio al dúo, a pesar de estar constantemente presente. Ettore está en proceso de separarse de su mujer tras 20 años juntos, y hay una amante en escena. Con tantas situaciones sucediendo al unísono y con una decena de historias secundariasque se abren para nunca cerrarse, la narrativa es difícil de seguir. Del mismo modo, las repetitivas escenas de consumo de drogas y fiestas plantean la cuestión de si una edición más eficiente podría haber salvado la impresión general de haberse suprimido al menos 20 minutos. Aun así, hay algunos buenos momentos de conversación entre dos hermanos radicalmente distintos, que chocan por el consumismo y cuestiones de ética.

Los esporádicos momentos cómicos son bastante refrescantes y merecen un reconocimiento, al igual que el final, que muestra una bandada de pájaros realizando una preciosa e hipnótica danza en el cielo.

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