Juan Pablo Russo
09/06/2019 13:22

En Los salvajes en el cine, editado por Fondo de Cultura Económica, el escritor y antropólogo mexicano, Roger Bartra, explora el mito del salvaje y como este sigue impregnando a la civilización occidental adaptado al nuevo paisaje científico y tecnológico.

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(2009)

El salvaje es un ser mitológico que tiene su origen en la antigua Mesopotamia, específicamente en la Epopeya de Gilgamesh, donde toma la forma de Enkidu, un ente bestial y primitivo que se convierte en compañero de aventuras del rey hasta su muerte. Bartra afirma que esta figura ha transitado a lo largo de la historia de la humanidad en diferentes encarnaciones y que, a partir del siglo XX, se convirtió en uno de los elementos centrales de la cinematografía mundial.

En Los salvajes en el cine, Bartra establece su propia división de los salvajes en el séptimo arte (hollywoodense principalmente): salvajes reales, prehistóricos, superhéroes bestiales, cíborgs salvajes, estados primigenios, licantropía, salvajes nobles y planetas agrestes. El autor repasa ejemplos como Tarzán, Frankenstein, hombres lobo, y películas como 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick, Avatar, de James Cameron, o Game of Thrones.

Para Bartra la existencia de personajes como Ant-Man, Pie Grande, Wolverine o Dr. Jekyll y Mr. Hyde no son parte de un diseño premeditado para engañar a la sociedad y reducir a niveles de caricatura los problemas políticos y sociales; sino que son ejemplos de que un mito puede adaptarse a nuevas condiciones.

En la evolución del mito, Bartra destaca que hoy los salvajes ya no se representan peludos ni con impulsos sexuales, pero sí con una violencia feroz. El salvaje cinematográfico ha tenido varias líneas evolutivas: el humano prehistórico (La guerra del fuego, 1981) la tradición de la licantropía (El hombre lobo, 1913) y la fusión del hombre y la máquina (Terminator, 1984), entre otras.

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