Rolando Gallego
09/06/2019 12:34

La ópera prima de las realizadoras Mariana Scarone y Betina Casanova, Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90 (2018), es un documental sobre José Martínez Suárez que permite detalles sobre su carrera, vida personal y su particular manera de manejarse en la vida. Con humor, ironía, verborragia y la pasión de un cinéfilo inagotable, la película refuerza ideas sobre este realizador clave del cine argentino. En un año que además lo tiene como figura destacada, con una remake de su obra más conocida, un ciclo de cine organizado por CINAIN y la proximidad del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, EscribiendoCine dialogó con Martínez Suárez antes del estreno del film, “no me queda más nada por hacer”, dice.

Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90

(2018)

¿Cuál de todas sus películas es la que le gusta más? En la película habla de una, ¿cambió esa decisión?
Tanto para mí, como para el resto de los directores, siempre va a haber una respuesta que es la misma “todas me gustan igual son como mis hijos”, ocurre algo así. Me pasan igual cosas, estuve valorando El Crack (1960), la estuve dejando de lado, fui un prehistórico y un prefuturista, porque hablé de cosas que se dieron antes y después en el fútbol. También valoro mucho Noches sin lunas ni soles (1984), que estaba basada en un buen libro de Ruben Tizziani, y él puso en una edición posterior, "agradezco a José Martínez Suárez que me permitió contar esta historia de otra manera", lo cual es mucho decir para un autor, porque no agradecen beneficios de nadie. Repasando, El Crack, me gusta, Los chantas (1975), me parece un poco larga y por momentos es divertida, siento que manejo bien a los actores, que gente cree lo que dicen. Cuando trabajé con los actores de Los muchachos de antes no usaban arsénico (1976), entre todos sumaban más de 300 años, eran parte de la historia del teatro argentino, por eso cuando hablé con el productor le dije que la iba a hacer más lenta, más despacio, parando para tomar café, para charlar, tranquilo, para que tenga la película ese ritmo. Me gusta la película, su simpleza, no se deslumbra con grandes tecnicismos, no es mi trabajo así.

¿Noches sin lunas ni soles entonces es la que más reivindica?
Sí, logré sacar a Alberto de Mendoza todo lo que no quería que tuviera. Es un Alberto distinto, el libro me quedó bien, es una película buena.

¿Por la remake de Los muchachos de antes no usaban arsénico, El cuento de las comadrejas (2019), que hizo Juan José Campanella, la volvió a ver?
Sí, tres veces, y cada vez me gusta más que la anterior, mucho las interpretaciones, y eso que tenía dudas por la edad de los personajes, por la edad que tenían los actores, son excelentes. Campanella quería hacer la remake hace más de diez años, estuvimos muchas veces a punto de hacerla, vino incluso gente de Warner a casa y querían que firmáramos, yo no quería hacer nada hasta leer el guion, porque respeto la memoria de los amigos, y había muerto Gius, es una película muy linda, encontraron una casa hermosísima, una gran escenografía, me falta hablar con Oscar Martínez, no somos amigos, sólo hicimos un cortito para el Festival, hace un trabajo grandísimo, Graciela Borges está estupenda, y el público está acompañando.

Son películas distintas igual…
Quien sabe el que la vio hoy vio la de ayer, quién sabe, la gente que vio en el ciclo de CINAIN en ENERC la aplaudió mucho, había bastante gente.

Usted es convocante…
Sí, pero no me gusta mucho, no me gusta ser hombre a quien van a ver, no me gusta la popularidad, me causa gracia cuando me paran en la calle, en Mar del Plata es mucho. Yo rechazo la fotografía, no me gusta, no voy a sitios, no salgo de noche, tal vez puede ser beneficio para la película. Cuando hago una entiendo que el productor pone plata y yo soy el jockey y quiero ganar la carrera para él, y para mí también, porque me gusta hacer las cosas de manera prolija.

¿Qué se siente estar del otro lado de la cámara en el documental?
Me parece, no innecesaria, porque no es la palabra, me da vergüenza que lo hagan sobre mí y no sobre Hugo Fregonese o Daniel Tinayre, yo soy del sí fácil, me da vergüenza, no creo ser merecedor de esto.

¿Vio la película?
Sí, me gustó mucho, porque está bien hecha, han observado los matices de mi vida, de caminar, de decir, cierto sarcasmo. Soy una persona que trabaja, por ejemplo un guion mucho tiempo, lo dejo descansar, lo vuelvo a tomar, soy muy exigente, por eso digo que cuando tengo el guion ya tengo la película terminada, sólo falta filmar.

Este año es un año con mucha presencia suya, homenaje, película, ciclo…
Después me muero entonces, no me queda más nada por hacer.

¿Cómo organiza todas sus actividades?
Es fácil, se organiza y práctica, sacarme primero el zapato derecho que el izquierdo, ir a la peluquería cada quince días, se practica y cumple, me hacen además recordar todo los amigos, fechas claves de las películas y más.

La amistad es uno de los valores más importantes en su vida?
Sí, el amigo es un ser distinto, no todos son amigos, hay compañeros, compinches, pero el amigo es otra cosa. El otro día soñé con Alberto Parrila y Antonio Ripoll, figuras claves de la generación del 60, le doy mucho valor a la amistad, soy muy cuidadoso con eso. Es muy importante para mí, como cuando daba mi taller de cine, personalizado, de a uno. Así también conocí mucha gente, que sigo viendo. No salgo mucho, no puedo leer, estoy mal de la vista, leí, aproximadamente en mi vida 20 mil libros y películas también, records, que me gusta recordar. En un verano en Rosario, que pasaban cuatro películas a la noche y tres por la tarde vi los 100 días cine. En Villa Cañás el cine sólo se veía los fines de semana, porque era un pueblo trabajador. Con mis cinco amigos esperábamos atrás de un eucaliptus, que yo le decía álamo que llegaran las películas, hace poco hicimos la misma foto con cuatro. Hace poco nos invitaron con mis hermanas al cine de mi pueblo que le pusieron mi nombre, es un gran honor y una sorpresa, supongo que ahora puedo entrar como quiero, es mi casa.

¿Qué películas ha visto en el último tiempo? ¿Alguna recomendación?
Me gustó mucho la remake que hizo Campanella, me gustó mucho De martes a martes (2013), muchísimo El custodio (2006), me parece muy fina, muy bien hecha, trato siempre de rescatar las películas porque sé el trabajo que llevan.

¿Va al cine?
Como estoy en desacuerdo con el precio de la entrada de cine, que es una exorbitancia, las veo en casa, hay un kiosco en Cabello y Coronel Díaz, muy conocido, que me consigue todo, hace poco por ejemplo una copia de El Halcón Maltés, una película que me apasiona, la primera de John Huston.

¿Ya está trabajando para la nueva edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata?
Sí, por supuesto, se están viendo películas, gente para venir, jurados. Me gusta mucho hacerlo, son diez días duro, creo que la enfermedad que tengo es por la presión, porque todo tiene que salir increíble, invitados, hospedaje, proyección, todo.

¿Qué le gustaría que pase con la película?
Que la gente se emocione, no se hizo con ese objetivo, pero motiva contar las cosas que cuento, situaciones difíciles, no es una película cómica ni para llorones, sino un trozo de vida para la pantalla. Las veces que se proyectó gustó mucho y que no me quieran más por lo que ven, ha sido un deber moral hacerlo, no ha sido sacrificio ni heroicidad, a mí eso me lo enseñó Lumiton, porque ahí todos hacíamos de todo, fue mi segundo hogar, pasábamos por todos los cargos, de ayudantes de utilería a montaje, a portería, a administración, cuando llegaba el Dr. César José Guerrico le pedía al primero que pasaba tráeme el material de ayer, y no podías decirle que no sabías.

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