EscribiendoCine
06/11/2018 12:38

La 11 Edición del Festival de Cine y Música de San Isidro invita, del sábado 10 al viernes 16 de noviembre en los jardines del Museo Pueyrredón (Rivera Indarte 48, Acassuso), con siete clásicos del cine mudo, acompañados por música en vivo y en un escenario de ensueño. La entrada es libre y gratuita.

En la pantalla grande, clásicos del cine mudo. En el escenario, orquestas e intérpretes de primera línea dispuestos a musicalizar las películas con su personalísima impronta. Se acerca la XI edición del Festival de Cine y Música de San Isidro, que del sábado 10 al viernes 16 de noviembre, a las 21, propondrá una función gratuita (e inolvidable) en los jardines del Museo Pueyrredón.

“Cada noche será reencontrarnos o descubrir films inolvidables y músicos muy interesantes y audaces que durante meses compusieron para la ocasión. Además será un reencontrarnos como público agradecido por un ciclo único en el país que cada año nos ayuda no sólo a ser una audiencia un poco más preparada, sino también mejores personas”, expresó Eleonora Jaureguiberry, a cargo del área de Cultura de San Isidro.

De los años 20 al siglo XXI, con anclaje en el Pueyrredón (Rivera Indarte 48, Acassuso), protagonista del nacimiento de la Patria. Así es esta experiencia artística que amalgama lo mejor del cine mudo, siempre vigente, con propuestas musicales contemporáneas que sólo se escucharán en este ciclo.

“Tendremos a Lyda Borelli, la diva el cine italiano, y a Clara Bow, la chica It de la era del jazz, estrenaremos en el país un clásico finlandés cuya música será un puente artístico entre las dos naciones y proyectaremos una joya actual de la mejor tradición japonesa de animación que nos llevará en un viaje profundo y reflexivo como la inmensidad del mar. Además, nos vamos a deslumbrar con una joya del director Joseph von Sterberg y nos reiremos con dos viejos y queridos amigos del festival, Buster Keaton y Charles Chaplin, como si fuera la primera vez”, comentó Marcela Cassinelli, presidenta de la FCA.

El ciclo abrirá con El navegante (1924), rodada en un transatlántico a la deriva y con sólo dos pasajeros, Keaton y Kathryn McGuire, que ofrece una de las primeras escenas submarinas en la historia del cine para tener en cuenta. Un viaje musicalizado por Nico Posse Octeto, una agrupación dirigida por este destacado compositor sanisidrense.

El domingo, la multi instrumentista Eliana Liuni, junto a los hermanos Patricia y Francisco Casares, le pondrá música a Flor de capricho (1926). Una noche con instrumentos de viento y sonidos flappers. El lunes el viaje será a Italia con La memoria del otro (1913), una historia de amor hasta el último aliento con bellas imágenes de Venecia y el dúo César Lerner y Marcelo Moguilevsky, entre loops, flautas, piano, balafón africano, hang, gongs, duduk, arpas de boca, canto y sonidos guturales.

Al día siguiente, los sintetizadores, el piano, percusión, efectos y la programación sonora de Marcelo Katz, uno de los músicos con más experiencia en el país en componer y ejecutar música para films mudos, acompañará Los muelles de Nueva York (1928), un melodrama que refleja amores de un marinero entre tabernas y pensiones de mala muerte.

La francesa La tortuga roja será la exponente del cine actual, siempre presente una vez en la grilla. Una película de animación de 2016 que podrá verse el miércoles en el Teatro del Viejo Concejo (9 de Julio 512).

Luego sí, de vuelta al Pueyrredón, en el ambiente distendido, familiar y de encuentro de amigos que propone este festival con casi 80 films encima y en el que vale llegar de cortos y ojotas. Primero, el jueves, con el drama finlandés La novia del girador de troncos (1923) y una propuesta musical intrigante. Es que sonarán tangos nuestros y de ese país, a cargo de Aires de Finlandia, integrado por Petri Kaivanto (Helsinki) y Alejandro Polemann (Buenos Aires), quienes subirán a escena con otros tres músicos.

La noche del viernes, la del adiós, será con los doce músicos de La Antigua Jazz Band, agrupación legendaria del género, si las hay. ¿En pantalla?, el eterno Charles Chaplin y cuatro cortos independientes para redondear una velada de cien minutos de encuentro entre risas (o carcajadas), a toda orquesta y a sabiendas de que las palabras no serán necesarias.

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