José C. Donayre Guerrero
15/10/2018 15:02

Esta película de Chris Weitz filmada en Argentina, retoma un eje polémico al adentrarse en la histórica caza por parte de la Mossad de Adolf Eichmann, quien estuvo refugiado en Buenos Aires luego de escapar a la caída del Régimen Nazi. Operación final (Operation Finale, 2018) es un thriller con dosis de emoción y suspenso que, bajo una sensible reconstrucción de la época y una gama estética que la hacen ávida de la acción necesaria, atrapa al espectador.

Operación final

(2018)

Son los años 1960 y Adolf Eichmann (Ben Kingsley), el denominado “arquitecto” de la “Solución Final” que acabó con la vida de cientos de judíos en los campos de concentración, vive hace muchos años recluido en Buenos Aires. Ha logrado escapar a la captura de los cabecillas nazis y de los juicios de Núremberg. Utiliza el nombre de Ricardo Klemment, vive con su esposa y su hijo Klaus bajo una vida sosegada, dedicada a su labor en una fábrica. Pero la Mossad desde Israel, gracias a un informante que dio la pista al descubrir la biografía de Klaus, decide su captura y deportarlo hasta el mismo Israel. La misión será llevada a cabo por un grupo liderado por Peter Malkin (Oscar Isaac) que perdió a su hermana en el Holocausto pero también con el karma de haber capturado antes a un nazi equivocado. Todo será puesto en riesgo ya que entrarán a la soberanía Argentina que está en plena fiesta de independencia. Cuestiones políticas, policiales y legales harán que el éxito de la tarea siempre esté puesta en duda.

La película cumple con el proceso de mostrar el paso a paso, la preparación, la incertidumbre y los errores, de la misión en cuestión. Además los personajes tienen cuestiones personales que los muestran frágiles. Uno se encuentra con todo los ingredientes emotivos para disfrutar desde el inicio. La referencia más palpable es El hombre que capturo a Adolf Eichman (1996) con Robert Duvall en el papel de Eichmann. Aquí también tenemos toda la elaboración de lo que significó llevar a cabo el secuestro. Casi que Operación Final es la puesta al día de la misma trama, con el eje en la captura de un hombre escondido. Aquí, un gran Ben Kingsley le da el toque necesario a Eichman mientras mantiene un gran duelo verbal con Oscar Isaac.

Al igual que la versión de 1996, Operación final se acomoda a la forma de telefilme ya que mantiene un manejo documental centrado todo el tiempo sobre un tema histórico y/o real. Cuenta con romance, los roces entre jefes y subalternos, las situaciones que siempre cursan los linderos del fracaso y un cierre bien logrado por más que sea predecible. Cabe señalar que la idea de mostrar a la Argentina como un país dominado por una “oscuridad” política y moral extraña (inestable, peronista, incluso nazi) hace interesante a la misión. La música de Alexandre Desplat termina por construir todo el clima que, salvo momentos lánguidos, está bien diseñado y no intenta ser una obra maestra sino cumplir con tramas herederas de la Segunda Guerra Mundial.

Comentarios