Emiliano Basile
09/05/2018 20:05

Ayer, Martin Scorsese inauguró oficialmente el 71 Festival de Cannes hoy, presentó su película Calles salvajes (Mean Streets, 1973) y luego Enamorada (1946) del icónico director mexicano Emilio Fernández. Más tarde, dio una charla al público presente para, finalmente, en la apertura de la 50 edición de la Quincena de realizadores, obtener de la mano de la Sociedad de Realizadores de Films, la Carroza de Oro.

Taxi Driver

(1976)

Este año el veterano realizador de Taxi Driver (1976), Buenos Muchachos (Goodfellas, 1990) y La invención de Hugo Cabret (Hugo, 2013) recibió el premio Princesa de Asturias de las Artes. Ahora es el turno del festival de Cannes, del cuál supo obtener la Palma de Oro en 1976 por el film protagonizado por Robert De Niro. En sus agradecimientos se refirió en especial a los directores y concluyó emocionado con un "Gracias no es suficiente".

La Carroza de Oro es un premio que homenajea a grandes realizadores por sus contribuciones al séptimo arte. Premio que ya recibieron en otras oportunidades Paolo y Vittorio Taviani, los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne y Francis Ford Coppola, entre otros. A Scorsese le llega tarde el reconocimiento, pero le llega al fin. Un merecido premio para uno de los re-fundadores de Hollywood en la década del setenta.

No hace falta decir porqué Martin Scorsese es fundamental para la historia del cine. Basta ver su filmografía para enumerar films clásicos que contienen varias escenas memorables de la historia del cine. Pero también es un gran docente y amante del cine en general, su pasión se trasmite en sus imágenes con un poder absoluto. Y no sólo sus films de ficción, también sus documentales cinéfilos (A Letter to Elia, Viaggio in Italy, Val Lewton: Un hombre entre sombras, A Personal Journey Through American Movies, entre muchos otros) demuestran el conocimiento enciclopédico que este cineasta lleva en la retina.

Conocimiento que lo llevó ha incorporar miles de ideas para generar nuevos recursos cinematográficos y plasmar una visión personal y crítica sobre la sociedad americana. Esta actitud crítica explica el demorado reconocimiento en el Oscar (finalmente otorgado por Los infiltrados) por ejemplo.

Martin Scorsese es uno de los maestros contemporáneos del cine. Hemos podido disfrutar su evolución y transformación como artista, o cineasta, como a él le gusta decir. Este premio, como tantos otros, no toma a nadie por sorpresa. Es justo -y hasta obvio- con quien dio tanto y formó a miles de otros cineastas, muchos de ellos quienes le otorgan hoy el merecido galardón.

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